Cubano desesperado sale con careta de buzo para “la cola del pollo”
¿Usted recuerda Singing in the Rain, la pieza musical que inmortalizó Gene Kelly? Pues en Cuba a alguien se le ocurrió hacer algo parecido... Parecido, no lo olvide cuando vea el video
 

Reproduce este artículo

¿Usted recuerda Singing in the Rain, la memorable pieza musical que inmortalizó Gene Kelly? Inolvidable, ¿cierto? Pues en Cuba a alguien se le ocurrió hacer algo parecido… o al menos eso es lo que recuerda vagamente este video que aparece en redes sociales. Vagamente, no lo olvide.

Porque, a decir verdad, es como una versión diluida en aguas estancadas que dejó la tormenta tropical Laura y con su toque de precariedad cubana, ya que está dedicada a la escasez y las colas, compañeras habituales del cubano, sus amigas, casi podríamos decir.

Así es como este cubano de un lugar de la isla de cuyo nombre no puedo acordarme, con jaba en mano y máscara para buceo —sí, de esas grandes y negras—, sale corriendo desde su casa, atraviesa un charco de agua turbia y, con gesto que recuerda a un Gene Kelly hambriento y medio cojo, sin la gracia de sus movimientos de bailarín, grita a todo pulmón: “¡¿dónde está el pollo?!”.

Nadie pregunte a ADN Cuba a qué se debe la unión medio surrealista de una jaba y una máscara de buceo. En la isla se ven cosas peores; esto no asombra. Otro dato importante: a Gene Kelly el agua le caía del cielo, como ocurre cuando llueve, como debe ser, como es habitual…

Al Gene Kelly cubano, al CubanKelly —lo llaman “Fernandito”—, el agua le llueve de abajo, del chapoteo que forma mientras corre a todo lo que puede por entre el charco, que más que charco parece océano. Le hubiese venido bien una sombrilla como la que utiliza el actor estadounidense en el filme de 1952.

Pero no pidamos tanto, que ya bastante fue encontrar una máscara de buceo, en ese país donde el desodorante es una bendición y encontrar una libra de picadillo de pollo es como toparse con el tesoro enterrado de Alí Babá y sus 40 ladrones.  

Pero hay que agradecer el buen humor del cubano. ¿Qué pueblo puede aguantar las privaciones a que está sometido ese país sin derrumbarse y perder las ganas de vivir? “El hombre es un animal de costumbres”, dijo Charles Dickens, y a todo se acostumbra el hombre cubano, siempre que pueda sonreír.