Precios altísimos, vigilancia policial: cubana narra primera vez en tienda MLC

La artista Amanda Santana Rizo narró el absurdo que vive un cubano en las tiendas MLC, los comercios ideados por el régimen para llenarlos de las mercancías que escasean en todo el país e ingresar dólares
Policías vigilando una tienda MLC. Foto: AFP
 

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La artista cubana tatuaje Amanda Santana Rizo, narró el absurdo que vive un cubano al sumergirse en las tiendas MLC, los comercios ideados por el régimen para llenarlos de las mercancías que escasean en todo el país, e ingresar dólares y otras divisas.

Santana, quien tiene una delicada condición de salud por estos días, habló con los agentes del Ministerio del Interior y la portera que custodiaban el paso, quienes le permitieron entrar sin hacer cola en su “primera vez en una MLC”.

La artista y modelo de tatuajes pudo acceder a los prohibitivos productos gracias a que un amigo le envió 100 USD, y otra le hizo la tarjeta que se necesita para comprar en los establecimientos estatales.

Me pregunto cómo se las arregla un adulto mayor que no domine la tecnología, que no tenga una amiga en el banco, o peor aún… que no tenga quién le mande los dólares”, cuestionó Santana Rizo.

Pero los precios que encontró dentro de la tienda MLC, no dejaban espacio para una compra básica, ni siquiera pudieron llevarse lo mínimo que habían previsto.

“Ahí estábamos yo y mi madre, cogiendo y dejando, tuve 3 veces en la mano el pomo de aceitunas y lo devolvía a su sitio una vez más antes de finalmente echarlo al carrito”.

Una amiga le había advertido que tuviera “control”, porque luego de meses de escaseces “comienzas a ver cosas tan insignificantes como esponjas de fregar, pero que hace rato no vez y te entra una extraña necesidad de querer comprar hasta dos paquetes”.

Y prosigue Amanda Santana: “Te encuentras tenderas en grupitos de hasta más de tres en cualquier estantería, paradas ahí sin hacer mucho, te miran de arriba abajo, pero cuando les preguntas el precio de algo que por alguna razón no lo tiene puesto, te responden ¡no sé! ¡Ve y pregúntale a la cajera!”

En el área de cárnicos, los precios impuestos por el régimen llegan hasta las increíbles cifras de 73 dólares por un paquete de pechuga, y 58 por un salmón completo. Unas croquetas, 5 USD, un pavo entero 32, un queso “que no era ni gouda” lo valoraron en unos 60 dólares…

Varias personas se arremolinaban mirando tres tipos de café, todos a 7 dólares, inalcanzables. Y tampoco son baratos para un cubano los macarrones (60 ctvs.) o los espaguetis a 1.20$.

Comprar en estas tiendas MLC, viene acompañado de vigilancia y pastoreo, como a animales. “Dentro y fuera de la tienda militares y policías te miran, te chequean las jabas, el vale, te van toreando por dónde salir, por dónde coger, párate para allá...”, cuenta la tatuadora.

“¡Tal parece que nos están haciendo un favor, que hay que agradecer! Como si no estuvieras pagando con tu dinero, dinero que ya no es tuyo desde el minuto en que lo depositas en el banco y pasa a ser un numerito simbólico en esa tarjeta igual de fea que el carné...” Al final, la artista gastó más de 73 dólares en bien poco, como dice en su post de Facebook.

 

Hasta los cigarros en MLC

Los cubanos dan rienda suelta en las redes sociales a su frustración con los mencionados comercios del régimen. Los cigarros, otro de los tantos productos que escasean en Cuba desde hace meses, ahora también se venden en moneda libremente convertible (MLC), con lo cual resultan inaccesibles en su precio de salida en tiendas para muchos cubanos que carecen de dólares y otras divisas extranjeras, y deben comprarlos revendidos en el mercado negro.

Uno de ellos es el joven Maykol Ledesma, quien recientemente compartió su malestar con la situación. En un post en Facebook, el residente en el capitalino municipio Guanabacoa se quejó de que los cigarros de producción nacional, escasos en toda la isla, también se estén vendiendo en las tiendas en divisas.

Para él, que ello suceda es una “locura”, de las tantas que hacen decepcionarse cada vez más por lo que se vive en Cuba. “¿Hasta cuándo tenemos que seguir soportando tan miserable castigo?”, cuestionó, para luego increpar directamente a “los dirigentes de este país” por la situación.