ONG responsabiliza a Southwest por violar derechos de Omara Ruiz Urquiola

Según Civil Rights Defenders, la Declaración Universal de Derechos Humanos asegura que “toda persona tiene derecho a salir de cualquier país, incluso del propio, y regresar”.
Omara Ruiz Urquiola
 

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La ONG Civil Rights Defenders (CRD) responsabilizó este 27 de junio a la aerolínea Southwest por impedir a la activista cubana Omara Ruiz Urquiola tomar un vuelo con destino a Cuba.

La organización recordó que la compañía aérea privó de su derecho regresar a la isla a la académica, de visita en EE. UU., a pesar de que Southwest es signataria de protocolos internacionales que prescriben el respeto a los Derechos Humanos.

Según CRD, la Declaración Universal de Derechos Humanos asegura que “toda persona tiene derecho a salir de cualquier país, incluso del propio, y regresar”.

Ruiz Urquiola esperaba regresar a Cuba y reunirse con su familia la víspera, cuando recibió la noticia en el aeropuerto Fort Lauderdale, en Florida, antes de abordar el avión.

“No me dejaron volar. Es otra empresa norteamericana que se pliega a la dictadura. Estos son los resultados del ‘engagement’, de hacer negocios con violadores de derechos humanos”, afirmó la activista en declaraciones desde el aeropuerto.

Ruiz Urquiola, una de las personas que se acuarteló en la sede del Movimiento San Isidro en noviembre de 2020 para exigir la liberación del rapero Denis Solís, fue a Estados Unidos a tratar el cáncer que padece, un objetivo que, dijo, “se cumplió”.

“Me recuperé y no me dejan regresar a mi casa. En Cuba lo tengo todo, no tengo nada en este país, nunca ha sido mi interés emigrar. Mi madre y mi tía me están esperando, mi familia, mi vida, mis animales, mi hogar, y sencillamente no me dejan entrar”, expuso.

Ruiz Urquiola responsabilizó directamente a la aerolínea y el gobierno estadounidense de que ella no pueda volar a su país, tal y como hizo la profesora de arte y activista Anamely Ramos en febrero, cuando American Airlines le impidió abordar el vuelo que tenía reservado para regresar a Cuba, a partir de la prohibición de las autoridades migratorias del régimen de la isla.

“Mis propiedades y familias están en Cuba. No soy terrorista, no he violado la ley, soy una ciudadana pacífica. Todavía no entiendo cómo alguien puede decidir que yo no puedo regresar a mi casa, que no puedo abrazar a mi madre. Es absurdo, arbitrario y hay algo importante, está pasando por la complicidad del gobierno de Estados Unidos”, añadió en sus declaraciones.