Denuncian a "ciberclarias" que atacan a miembros de Iglesia católica

El joven católico Adrián Martínez Cádiz, denunció que desde varios perfiles falsos se “ataca de manera directa e indirecta a los obispos, sacerdotes y laicos que enseñan la verdad del Evangelio” en Cuba
Foto AP. Denuncian a "ciberclarias" que atacan a miembros de Iglesia católica
 

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El católico cubano Adrián Martínez Cádiz, denunció a través de un contundente texto publicado en la página de Facebook “Areópago Cubano: Pensamiento Social de Inspiración Cristiana”, los ataques que “de manera directa e indirecta” hacen a “obispos, sacerdotes y laicos que enseñan la verdad del Evangelio”, desde varios perfiles falsos, presuntamente operados por la policía política en Cuba.

Los ataques a la Iglesia Católica siempre han estado ahí. No se esconden lo suficiente, de hecho no quieren esconderse. Tienen órdenes de ser detectados con el objetivo de decirte: 'te estamos vigilando'”, inició advirtiendo el joven realizador audiovisual independiente.

Martínez Cádiz, citó como ejemplo lo sucedido luego de la “homilía del 18 de octubre del año pasado, donde el Padre Jorge Luis Pérez Soto iluminara a sus feligreses con un sermón sacado de la Doctrina Social de La Iglesia” y “se despertaron, visiblemente, las alarmas para las ciberclarias dedicadas a seguir las publicaciones religiosas”.

“Varios perfiles desde entonces han procurado atacar de manera directa e indirecta a los obispos, sacerdotes y laicos que enseñan la verdad del Evangelio. No faltó tiempo para mentir e intentar crear malestar entre el pueblo y la iglesia”, precisó.

Según manifestó el joven católico “los perfiles que crean estas publicaciones son ciberclarias”.No tienen su rostro real, datos ni nombre verdadero. Son personas a las que se les paga por desacreditar, mentir y atacar a la Iglesia; no sé si me equivoco, pero para mí son MERCENARIOS”, acotó.

Entre los perfiles identificados por Martínez Cádiz se incluyen los siguientes: “Rafael Acosta, Luis Otero, Carlos Labrada, Richard Cabrera, Isabela MP, Amir León, Carla Álvarez, Luis Toledo, Elpidio Valdés, Arthur González, entre otros. Este último escribe para un blog llamado Heraldo Cubano donde, entre otras cosas, ha llamado hipócritas a los obispos y ha atacado a la Iglesia pidiendo que se meta en sus asuntos y no en política”.

“Arthur Gonzáles tiene un fiel seguidor de sus escritos, un seguidor que suele compartir muchos sus publicaciones en su perfil de Facebook. Hablo de Rober Noa, segundo encargado de la Oficina de Asuntos Religiosos del Partido Comunista de Cuba. No solo es seguidor de Arthur, sino que también es amigo en Facebook de la mayoría de estos perfiles falsos que atacan a la Iglesia. ¿Casualidad o causalidad?”, cuestionó Martínez Cádiz.

En su publicación, Adrián Martínez Cádiz, quien según se describe en su perfil personal de Facebook labora en la revista Palabra Nueva, señaló además que “luego de pasar por difamaciones, memes, burlas, tildar de mercenarios, e incluso llegar a inventar sobre el financiamiento de posibles atentados, llega el turno de la estrategia de publicar cartas de supuestos católicos en contra de los sacerdotes que se han pronunciado recientemente”.

Cartas que salen de perfiles falsos y que nunca están firmadas, porque los supuestos autores temen a la “represión de la iglesia”. Sin duda cree el ladrón que todos son de su condición. ¿Represalias? Por favor”, añadió.

El joven advirtió también que “intentan sembrar entre católicos la idea de que estos laicos y sacerdotes que se pronuncian atentan contra la comunión de la Iglesia con ese falso discurso de unidad donde solo puedes callar y acatar las órdenes de los de arriba sin tan siquiera dar tu opinión”. “Perdonen, mi Iglesia no es así”, aclaró.

Martínez Cádiz contó que disímiles ocasiones ha tenido la oportunidad de intercambiar con el Cardenal Juan de La Caridad García, “sobre diversos temas pastorales y sociales y siempre he podido expresarme con total confianza”.

“Lo que no pueden entender los detractores de la Iglesia es que aun cuando en algunas cosas accidentales no todos pensemos igual, entre nosotros podemos dialogar, discutir, entendernos, ceder, perdonarnos, abrazarnos y continuar amándonos y defendiéndonos en nuestras diferencias y en nuestras coincidencias. Porque la unidad de la Iglesia viene de la fe común y la vivencia de la caridad fraterna y no de una falsa uniformidad de pensamientos”, afirmó.  

El católico mencionó que otro intento de ataque para dividir “es intentar persuadir al pueblo y a católicos de que la Iglesia no se debe meter en Política, opinión que solo puede tener aquel que ignora sobre la Iglesia, su misión y su Doctrina Social”.

Ante estas aseveraciones, Martínez Cádiz compartió un “fragmento de la DSI” donde según explicó se deja claro el tema. (Reproducimos íntegramente el texto):

«La Iglesia tiene el derecho de ser para el hombre maestra de la verdad de fe; no sólo de la verdad del dogma, sino también de la verdad moral que brota de la misma naturaleza humana y del Evangelio.

El anuncio del Evangelio, en efecto, no es sólo para escucharlo, sino también para ponerlo en práctica: la coherencia del comportamiento manifiesta la adhesión del creyente y no se circunscribe al ámbito estrictamente eclesial y espiritual, puesto que abarca al hombre en toda su vida y según todas sus responsabilidades. Aunque sean seculares, éstas tienen como sujeto al hombre, es decir, a aquel que Dios llama, mediante la Iglesia, a participar de su don salvífico.

Al don de la salvación, el hombre debe corresponder no sólo con una adhesión parcial, abstracta o de palabra, sino con toda su vida, según todas las relaciones que la connotan, en modo de no abandonar nada a un ámbito profano y mundano, irrelevante o extraño a la salvación.

Por esto la doctrina social no es para la Iglesia un privilegio, una digresión, una ventaja o una injerencia: es su derecho a evangelizar el ámbito social, es decir, a hacer resonar la palabra liberadora del Evangelio en el complejo mundo de la producción, del trabajo, de la empresa, de la finanza, del comercio, de la política, de la jurisprudencia, de la cultura, de las comunicaciones sociales, en el que el hombre vive.

Este derecho es al mismo tiempo un deber, porque la Iglesia no puede renunciar a él sin negarse a sí misma y su fidelidad a Cristo: « ¡Ay de mí si no predicara el Evangelio! » (1 Co 9,16).

Por la relevancia pública del Evangelio y de la fe y por los efectos perversos de la injusticia, es decir del pecado, la Iglesia no puede permanecer indiferente ante las vicisitudes sociales: es tarea de la Iglesia anunciar siempre y en todas partes los principios morales acerca del orden social, así como pronunciar un juicio sobre cualquier realidad humana, en cuanto lo exijan los derechos fundamentales de la persona o la salvación de las almas».

(Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia nn. 70 - 71)

“Por tanto, es parte de nuestra misión iluminar las conciencias y predicar el evangelio; denunciar lo que está en contra de las leyes de Dios y aquello que lesiona al ser humano en su dignidad. Juntos con nuestra diversidad de posturas, pensamientos, carismas y formas de expresar la fe, somos y formamos una sola Iglesia: la Iglesia de Cristo. Eso nos hace fuertes y nos hace vivir el amor, no solo entre nosotros, sino también hacia quienes nos persiguen. Por ellos no dejamos de orar y de pedirle al Señor que ilumine sus vidas, que se arrepientan y crean en el Evangelio, para que puedan salvar sus almas y entrar en el Reino de los cielos”, concluyó el joven.

A finales del pasado abril Adrián Martínez Cádiz, denunció a través de sus redes sociales que recibió una amenaza de muerte. En su perfil de Facebook, señaló: “sobre las siete de la noche, mientras doblaba la esquina de mi cuadra, se acercó un hombre en una moto eléctrica (sin chapa) muy despacio, pero sin detenerse. Me dijo: 'Ten cuidado con lo que estás poniendo en internet que te vas a ganar dos puñaladas'”.  

Refirió que es la primera vez que recibe una amenaza de esta índole pero afirmó que no dejará “de decir y defender la verdad”.