Castrismo busca acusar a quienes “acosan” a periodistas oficialistas

La propuesta surgió hoy en una reunión de la UPEC donde, además, se reconoció la "dignidad profesional" de los presentadores de la televisión Lázaro Manuel Alonso y Humberto López
Humberto López y Lázaro Manuel Alonso
 

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Rosa Miriam Elizalde, vicepresidenta de la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC), propuso este 29 de diciembre la creación de un grupo jurídico para presentar causas legales contra quienes organizan y ejecutan “acciones de acoso e intimidación hacia periodistas cubanos”.

Elizalde hizo la propuesta durante el VI Pleno del comité nacional de la UPEC, celebrado hoy en la capital cubana, y donde estuvieron presentes otros miembros de la prensa oficialista y del Comité Central del Partido Comunista, único permitido en Cuba.

Ricardo Ronquillo, presidente de la Unión, criticó “los intentos contrarrevolucionarios de presentar una imagen de país en caos e ingobernabilidad” y agregó que la prensa oficialista debía “colocarse a la vanguardia”, dando información “veraz” sobre lo que acontece en el país.

Para cerrar “por todo lo alto” ese encuentro de reafirmación revolucionaria, Humberto López y Lázaro Manuel Alonso fueron reconocidos “en representación de la dignidad de todos los profesionales de la prensa, como dos de los más agudos del gremio y recientes objetivos de injurias en las redes sociales”, asegura la Agencia Cubana de Noticias.

Se trata de los dos periodistas que más críticas han merecido en redes sociales y medios independientes por su comportamiento poco ético, al prestarse a campañas de descrédito contra sus antiguos compañeros de universidad.

Su presencia en la televisión cubana estuvo ligada a la campaña de descrédito orquestada por el gobierno cubano desde sus medios contra el Movimiento San Isidro y los manifestantes que llegaron hasta el Ministerio de Cultura a finales de noviembre para exigir libertad de expresión y respeto a las opiniones disidentes.

La prensa oficialista mostró imágenes y videos trucados, falsa evidencia, diálogos adulterados de los opositores y pruebas inexistentes sobre su complicidad con organizaciones extranjeras, como la CIA, para deslegitimar a los opositores.