Díaz-Canel intenta “bailar” rumba mientras condena a cubanos inocentes

El presidente del régimen de Cuba intentó bailar rumba ante las cámaras de la prensa oficial, para congraciarse con el pueblo mientras condenan a cientos de manifestantes del 11J
Díaz Canel baila rumba en Regla
 

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El presidente del régimen de Cuba, Miguel Díaz-Canel, intentó bailar rumba ante las cámaras de la prensa oficial este jueves, durante un recorrido por el municipio Regla en La Habana.

Tras el estallido popular el pasado 11 de julio contra el gobierno comunista en más de 60 localidades del país, Díaz-Canel y otros dirigentes visitan barrios y municipios pobres para darse “baños de pueblo” y aparentar tener apoyo ciudadano, al tiempo que cientos de detenidos son juzgados por manifestarse.

Según la televisión estatal, el gobernante designado por el general Raúl Castro “pudo apreciar el amplio proceso de reanimación del centro histórico y otras zonas del territorio” de Regla. El reportaje incluyó declaraciones de algunos pobladores, en su mayoría funcionarios y exfuncionarios del régimen.

Al final del acto, Díaz-Canel “llegó hasta los símbolos de esta localidad: la ceiba, la religión, el mar y también bailó rumba”, informó Claudia Díaz Pérez, de la emisora oficialista Radio Rebelde.

“Vamos a resistir, sobrevivir y vencer repetía el coro de Omar y su Rumba Way”, agregó la reportera oficialista, en una publicación de redes sociales donde compartió un video del mandatario tratando de seguir el ritmo, aunque también fracasó como rumbero.

Mientras el presidente bailaba rumba en La Habana, la joven Reyna Yacnara Barreto, sentenciada a 4 años de trabajo forzado por manifestarse pacíficamente el 11J, ingresaba en un penal de Camagüey.

“A Reyna la castigan no por un delito, sino por su firmeza en el juicio”, afirmó el periodista Henry Constantín en Facebook. El director de La Hora de Cuba explica que a Barreto le impusieron cuatro años de cárcel por “defenderse de los policías violentos que el 11 de julio salieron a desbaratar las protestas pacíficas”.

Las organizaciones Justicia 11J y Cubalex registran que, de un total de 1395 personas detenidas tras las protestas en todo el país, 440 ya han sido enjuiciadas en procesos ordinarios.

La Físcalía General de la República, tras más de seis meses de silencio, confirmó que 790 manifestantes están en la cárcel con medida cautelar de prisión provisional. Unos 55 procesados tienen entre 16 y 18 años, por lo que, según la Convención sobre los Derechos del Niño, son menores de edad.

Asimismo, 60 acusados tienen entre 19 y 20 años, y 41 se encuentran en prisión provisional. Hasta la fecha, el régimen de La Habana reconoce haber realizado 84 juicios contra presos políticos del 11J, en los que han sido sancionados 172 acusados.

 

Díaz-Canel de gira por los barrios

San Isidro, en La Habana Vieja, fue uno de los primeros lugares empobrecidos que escogió el régimen comunista para escenificar una visita de Díaz-Canel, tras apagar el levantamiento popular del 11J con represión.

A un mes de las protestas antigubernamentales, el presidente y su primer ministro, Manuel Marrero Cruz, llegaron a San Isidro sin pueblo que los recibiese, rodeados de escoltas y prensa estatal. Para entonces, el artista visual Luis Manuel Otero y el rapero Maykel Osorbo, principales líderes disidentes de la zona, estaban  detenidos arbitrariamente y continúan presos hasta hoy.

Días después, a finales de agosto de 2021, la comitiva presidencial llegó a La Güinera, barrio marginado del municipio habanero de Arroyo Narango.

“Nos quisieron robar el barrio”, dijo Díaz-Canel allí, como si la comunidad fuera solo para aquellos que siguen la doctrina oficial. Lo cierto es que decenas de habitantes tuvieron que lanzarse a las calles un día después del 11J, para que el régimen volteara el rostro hacia la apartada zona.

Diubis Laurencio Tejeda, la única víctima fatal de las protestas reconocida por el régimen, fue baleado por la policía en la espalda, en un lugar ubicado a poca distancia de donde el mandatario hizo propaganda.

Estos actos oficiales son rigurosamente preparados por las autoridades para aparentar un respaldo que no tienen en la mayoría de la población. En diciembre pasado, varios cubanos denunciaron que el gobierno montó una “farsa” y trasladó personas en ómnibus, para apoyar con “público” el recorrido oficial de Díaz-Canel por la ciudad de Santa Clara.

Yanisbel Valido Pérez aseguró que “llevaron una guagua cargada de personas, ya que no dejaban pasar a casi nadie de la zona del reparto América Latina para donde estaba Díaz-Canel”. Añadió que el supuesto respaldo popular al mandatario castrista “fue una farsa montada para mostrar en televisión que ellos tienen el apoyo del pueblo”.

“Todo es una farsa. A nosotros nos dijeron que no podíamos repartir nada en el Condado porque no podía haber cola cuando pasara la comitiva de Canel”, dijo a ADN Cuba un distribuidor de mercancías de una empresa estatal.

Según esta fuente, que pidió anonimato por temor a represalias, las autoridades “asfaltaron las calles cercanas e inauguraron un parque en frente de la Unidad de Policía de la calle Estrada Palma”.

El rapero Omar Mena denunció que agentes de la policía política fueron ubicados en las fotos oficiales apoyando al presidente y primer secretario del Partido Comunista. “Esta señora de pueblo que está saludando a Díaz-Canel, es la oficial de la Seguridad del Estado que me atendía a mí por Cultura (…) ¿Qué pueblo de qué?”, afirmó en Facebook.

 

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