Cafeteras y ollas explosivas: cocinar en Cuba es un peligro
Cocinar cada vez se vuelve más difícil para algunas familias en Cuba, no solo por la escasez de alimentos. La antigüedad de los equipos de cocción ha causado varios accidentes en Palma Soriano
Olla quemada. /Foto. Yirmara Torres.

En Cuba “los pobres de la tierra”, como los llamó Martí, presentan un problema adicional en la cocina. Ya no es solamente el sufrimiento de no saber qué se va a cocinar y con qué, sino también los peligros asociados a la caducidad de los equipos de cocción.

Ney Cruz, vecina de la calle Calixto García, en Palma Soriano, sufrió quemaduras en la cara y el pecho, además de un susto tremendo que le disparó la presión: mientras colaba café para brindarle a una visita, la cafetera le reventó en la cara.

El techo y las paredes quedaron manchados, la cafetera casi se deshizo. Tuvieron que trasladarla al hospital para curarla y estabilizar su presión arterial con medicamentos.

“El espanto fue horrible— recuerda Ney—. Mi tía se mandó a correr y se viró un tobillo, tiene el pie enyesado. Tengo que pintar la cocina otra vez, quedó como una carbonera. La cafetera era muy vieja, de los años 80; colaba cualquier cosa. Su tiempo de vida útil había pasado hacía rato, pero yo no tenía dinero para comprar una nueva y seguí dándole hasta que no pudo más y explotó. El café era de pésima calidad, otro detonante”.

 

 

Caridad Monet, una anciana también de Palma Soriano, dice que este no es un caso aislado. A ella también le explotó la cafetera una vez, una cafetera vieja y sin asa; y ha escuchado de casos de ollas de presión que también explotan.

“A cada rato escucho una explosión, como una bomba, y me acuerdo de cuando la guerra. Me sobresalto, me digo: ‘No, Caridad, no son bombas’; y después me cuentan que a fulanita o a menganita le explotó algo en la cocina”.

El precio de una cafetera en las tiendas de Cuba ronda los 15 CUC, (375 CUP). Las ollas de presión cuestan entre 25 y los 50 CUC, en dependencia de la calidad del producto y su tamaño. Para una familia de bajos recursos muchas veces no resulta viable este gasto y optan por remendar los viejos artefactos, una solución que pone en riesgo sus vidas.


 


Pedro Guerra, de la calle Remus, fue testigo de un suceso inédito, cuando su vieja batidora marca Orbe, fabricada en Rusia, le estalló en las manos mientras preparaba un batido.

“Nunca vi una cosa así. ¿Que una batidora estallara? ¡Jamás! Estos tiempos son extraños. Hay que tener cuidado con todos los electrodomésticos viejos. La gente por ahorrar dinero remienda lo que tiene, los comprendo, porque la vida está muy dura y muchas veces no pueden y machacan con lo que hay”, comentó Guerra.

Otro caso de explosión de un electrodoméstico, ocurrió hace poco también en esta ciudad oriental, cuando explotó una olla de presión y un anciano que se encontraba cerca sufrió graves quemaduras.

En estos momentos la víctima, que se recupera del susto y las heridas, dijo que no solamente la presión, sino también “los corazones” pudieran colapsar ante un estruendo tan cercano, de tanta magnitud.