Arzobispo recibe a familiares de presos políticos del 11J

El cardenal de La Habana recibió a los familiares y conoció de primera mano sus opiniones sobre los procesos judiciales contra sus hijos.
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El cardenal Juan de la Caridad, arzobispo de La Habana, recibió este 7 de febrero a familiares de los presos políticos del 11 de julio y expresó su solidaridad, según una publicación en redes sociales.

Wilber Aguilar, padre de Walnier Luis Aguilar, joven de 21 años encarcelado por manifestarse en el barrio La Güinera, en La Habana, compartió en Facebook una fotografía junto al prelado y a Elizabeth León, madre de cuatro detenidos, de los cuales tres continúan privados de libertad. 

“Esta valiosa persona que es el Arzobispo y Cardenal de La Habana, se solidarizó con los presos del 11 y 12 de julio y otros presos políticos. Le hicimos conocer de primera mano el sufrimiento y el dolor de nuestro pueblo. Su posición fue la correcta, de nuestro lado. Al final del encuentro nos dio su bendición y salimos aliviados de tanto dolor que tiene el pueblo”, aseguró Aguilera.

Aguilar Rivera fue detenido el 20 de julio de 2021 y permaneció una semana en desaparición forzada. Fue confinado junto a delincuentes comunes. Le fue impedido el acceso inmediato a sus padres, a los medicamentos que requiere, y a abogados.

El joven, de 21 años de edad, permanece privado de libertad en la prisión de máxima seguridad del Combinado del Este, de La Habana, a pesar de sufrir una discapacidad intelectual probada por documentos médicos.

La denegación de una prueba médico-psiquiátrico-forense en la fase investigativa y judicial, indicaba la predisposición a condenarle, explicó el Observatorio Cubano de Derechos Humanos (OCDH).

La historia clínica de Aguilar Rivera evidencia que ha requerido desde niño tratamiento especial por psiquiatría. Especialistas del estatal Centro de Diagnóstico y Orientación certificaron desde 2014 que era un niño y, más tarde, un adolescente con necesidades educativas especiales por padecer de discapacidad intelectual.

El examen psiquiátrico practicado entonces al paciente refiere que estudió en una llamada “escuela especial” desde la adolescencia, y recibió diagnóstico de retraso mental, trastorno del aprendizaje y de la conducta, por lo que se encuentra  permanentemente medicado.