Arquitecto cubano denuncia riesgos potenciales en construcción del Vedado

El arquitecto cubano Rafael Muñoz catalogó la construcción de la torre en medio de El Vedado habanero como “un mal parto” pues se está erigiendo “al trozo modo”.
La torre en medio de El Vedado habanero
 

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El arquitecto cubano Rafael Muñoz, radicado en Berlin, catalogó la construcción de la torre en medio de El Vedado habanero como “un mal parto”, que “ha empezado mal y no parece ir a mejor” pues se está erigiendo “al trozo modo”.

En su blog personal, Muñoz expuso los argumentos por los cuales considera esta obra como un peligro potencial, no solo durante su edificación, sino también en el futuro.

Según expone el especialista, a simple vista se observan, literalmente, “puntos oscuros” los cuales señala como el principal problema. Muñoz explica que dichas áreas son “lugares a los que, por falta de vibración, la masa de hormigón no llegó y quedaron oquedades en su superficie”, lo que contribuye a la “rápida oxidación del acero” que se emplea en la estructura.  

Además, señala que en los bordes y uniones entre elementos hubo “un segundo vertido de hormigón” que se realiza cuando hay un “fallo del primero”.

En las imágenes compartidas sobre la obra, el arquitecto observa que también hay ausencia de medios de protección para los trabajadores en la construcción y los transeúntes, e incluso no se observan señalizaciones, pese a que en Cuba existen leyes de Protección e Higiene del trabajo, que están “están escritas y son de obligatorio cumplimiento”, pero se obvian. 

El arquitecto afirma haber recibido críticas porque solo ve “las manchas negras”, pero argumenta que  “en los edificios, las manchas oscuras son señales de que las cosas no se hicieron bien”.

“Sea por la rápida oxidación del acero debido a las cucarachas, la caída de un trabajador, un accidente mayor, o daños a terceros; un fiscal cubano con esa foto en la mano puede asegurarle al jefe de obra una larga estancia en la cárcel. Si no ha ocurrido ya y no ocurre en el futuro es porque Dios pone su mano” declaró Muñoz.

En la publicación se plantea también la normalización de otros problemas no menos importantes como “el irrespeto a las leyes urbanísticas, el uso de materiales equivocados, la contratación de proyectos extranjeros en detrimento de profesionales locales”.

La construcción, ampliación y reparación de hoteles no se ha detenido durante la pandemia. La industria turística, controlada por el conglomerado GAESA, del ejército cubano, es una de las principales fuentes de divisas del país.

Los datos más recientes de la Oficina Nacional de Estadísticas (ONEI), aseguran que entre 2017 y 2019 Cuba construyó 57 hoteles nuevos. Esta actividad es sorprendente, pues la ocupación hotelera ha disminuido al mismo tiempo que aparecen nuevas instalaciones: en 2017 era del 42%, y en 2020, del 14.7%.

En 2020, incluso bajo los efectos de la crisis económica agudizada por la pandemia del coronavirus, Cuba invirtió el 45% de sus recursos en edificaciones para la industria turística, reporta Diario de Cuba.
 

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