Al régimen castrista le molesta que los particulares suban los precios de sus productos

En Cuba el único que puede tener precios excesivos en sus ofertas es el régimen, los cuentapropistas no, porque esa práctica atenta contra el bienestar del pueblo
Al régimen le molesta que los particulares suban los precios de sus productos
 

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El paquete de medidas económicas que desde hace más de un año el régimen cubano implementa para tratar de hacer frente a la profunda crisis por la que atraviesa la isla, en las últimas semanas ha provocado que los particulares suban los precios de sus productos, algo que los funcionarios del castrismo han criticado, como si esto no fuera natural, en medio del contexto que vive el país.

A esto la Ministra de Finanzas y Precios, Meisi Bolaños Weiss, dedicó parte de su intervención en la Asamblea Nacional del Poder Popular el pasado miércoles, momento en el que llamó parásitos a quienes incrementan precios desmedidamente, como si esta no fuera una práctica del régimen. Recordemos que hace unos meses fue noticia, que en la estatal tienda La Puntilla, ubicada en el capitalino municipio de Playa, un pomo de espárragos, que en cualquier país ronda los 10 dólares, se estaba ofertando por 68.

De los que se trata, es de que el castrismo usa su discurso para aparentar que protege al pueblo, y como siempre, intenta marear la perdiz culpando a terceros, como si todo lo que pasa dentro de Cuba no tuviera nada que ver con su manera de administrar el país.

Este 18 de diciembre el oficialista periódico Granma publicó el artículo, "Una mirada a la sinrazón de los altos precios" donde arremete contra los cuentapropistas, acusándolos de violar las disposiciones legales "a contrapelo de reiteradas, enérgicas e inequívocas exigencias por parte de la dirección del país de frenar la abusiva práctica".

Así como la Ministra Meisi Bolaños llamó parásitos a quienes incrementan precios desmedidamente, una guantanamera entrevistada por Granma de nombre Ermelina, los clasifica como degenerados, algo que el periódico oficialista remarca, como si fuera el verdugo encargado de atizar el fuego de la hoguera donde arde alguna de aquellas mujeres que fueron acusas de ser brujas durante la edad media.

Como es sabido, Cuba es una isla gobernada por una dictadura totalitaria que bajo la excusa de estar construyendo el socialismo, prohíbe a los cubanos participar del libre mercado, razón principal por la cual los productos que ofertan los cuentapropistas tienen precios muy por encima de la media mundial, y si a esto le sumamos la terrible escasez que vive el país, es comprensible que lo poco que logren poner a la venta, tenga precios que no sean del agrado de los consumidores.

Lo peor de todo esto es la doble moral con la que funcionarios y medios estatales de comunicación manejan el tema, como si el régimen no fuera él principal exponente de esta práctica.