Tuve que bloquear a mis padres en Facebook, dice cineasta del 27N

José Luis Aparicio ofreció un duro testimonio de cuánto cuesta en el ámbito más íntimo disentir del régimen en la isla, cuánto ha separado la “revolución” a las familias
José Luis Aparicio, cineasta y crítico, miembro del 27N. Fotomontaje: ADN Cuba
 

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El joven cineasta y crítico José Luis Aparicio Ferrera, miembro del grupo 27N, expresó que tuvo que bloquear a sus padres en Facebook, buscando no alentar conflictos generacionales a propósito de su activismo a favor del arte independiente y los derechos humanos en Cuba

Aparicio Ferrera, de 26 años, estudió dirección de cine en la Universidad de las Artes (La Habana). Sus cortos de ficción y documentales han sido exhibidos en festivales de Cuba, Estados Unidos, España, Alemania, México, Argentina, Panamá, Guatemala y Chile.

Su comentario en Facebook, es un duro testimonio de cuánto cuesta en el ámbito más íntimo disentir del régimen en la isla, cuánto ha separado la “revolución” a las familias.

“Bloqueé a mis padres en Facebook desde noviembre pasado, segundos antes de publicar mi primer post sobre la crisis de San Isidro. Era solo postergar lo inevitable, estaba claro de eso, pero al menos lograría proveerme unas semanas de 'paz' (esa paz en el frente familiar que siempre damos por sentado, aunque cuando se pierde es la que más afecta, la que desestabiliza)”.

El joven relata que sus padres “no sabían, pero sentían, que pasaba algo”. La “ansiedad” de Aparicio por denunciar la represión de aquellos días “cristalizó la noche del 26 de noviembre”, al irrumpir la policía política en la sede del MSI para terminar a la fuerza la protesta cívica.

Entonces “tiré la puerta del cuarto dejando la comida a medias, cuando solo logré articularles [a mis padres] unas frases de rabia”.

“Al día siguiente, cuando salí del Ministerio, llamé a mi mamá para escuchar su hilito de voz temblorosa. El algoritmo de Facebook no logró ocultar que, en las fotos del Mincult, yo estaba en la primera fila. Me habían traicionado, sin querer, las fotos de mis amigos”.

Aparicio entre Tania Bruguera y la poeta Katherine Bisquet, en la protesta del 27N. Foto: AFP


El joven confesó: “Nada me ha afectado más en estos últimos meses que no poder cenar con mis padres sin que la paranoia, la preocupación y la tristeza me impidan digerir, fluir al lado de ellos. Ahora no basta con bloquear a mis padres, pues mis amigos también me piden, casi disculpándose, que bloquee a los suyos. Es solo para evitarles discusiones innecesarias. Ya es bastante defenderse a sí mismos como para gastar energías defendiéndome”.

Aparicio escribió que los entiende. “Hago lo que me piden: voy y los bloqueo. Les regalo esa carga de menos en estos tiempos donde todo nos pesa. ¿Qué no haría yo por ellos?”, expresó.

El joven intelectual añadió, denunciando al régimen: “Los comprendo y pienso lo jodido que es vivir en Cuba. Lo perverso de un sistema que utiliza a las familias como el primer organismo represivo. Que instrumentaliza el miedo y el amor de los padres para hacer más contundentes sus efectos. El horror apoyado en la mano que te cuida, que te protege. Que prefiere que no salgas de casa, que no cumplas tus sueños, que no seas libre, con tal de mantenerte seguro y alejado del escarmiento”.

Señala al castrismo como responsable de “ese temor de nuestros padres al escarnio público, a la vergüenza, al honor de la familia venido a menos, al cambio de la forma de mirar de sus compañeros de trabajo...”

Es “un mecanismo macabro que conduce a tus padres a desear, para ti, la no-vida, la cárcel de lo mediocre, la muerte total de los deseos”, lamentó.

Con muchos padres cubanos “no hay diálogo posible, no te entienden. O al menos, es un margen bien escaso. Pueden darte, incluso, la razón en lo que piensas, pero nunca podrías convencerlos. Así es como el cariño se vuelve un chantaje. Así es como el amor se torna opresivo. Y ellos sin saberlo”, terminó su comentario en Facebook.

Con su filme El Secadero (2019), José Luis Aparicio ganó el premio a la Mejor Ficción en el Bannabáfest (Panamá) y Mención Honorífica en el Cinema Ciudad de México, así como Mejor Producción y Premio del Público en la Muestra Joven Icaic (Cuba).

El cineasta colabora con la revista independiente Rialta. Su documental Sueños al pairo (2020, codirigido con Fernando Fraguela) fue censurado por el Icaic, pero recibió una gran acogida de crítica y público en su distribución alternativa.