Lo que hemos perdido: a diez años de la Marcha por la No Violencia

"Nos miro en esa época y me sacude la nostalgia. ¡Ingenuos y románticos! Pensábamos que podíamos cambiar el país por el simple hecho de que teníamos la razón y buenas intenciones. ¡Claro que podemos vencer! Martí está de nuestro lado; Don Quijote está de nuestro lado, decíamos."

Así ha comentado en su muro de Facebook Dener Hernández, coordinador internacional del grupo Demóngeles, labor que desempeña desde que en el 2007 el grupo volviera a la escena del arte independiente dentro de Cuba.

Han pasado ya diez años de la Marcha por la No violencia, que ocurrió el 6 de noviembre de 2009 en el Vedado, desde la esquina de 23 y G hasta la céntrica heladería Coopelia, y luego de regreso a 23 y G. En ella participaron además de artistas independientes, opositores, periodistas y jóvenes cubanos que fueron por decisión propia.

"Por aquel entonces te hubiéramos asegurado que era imposible que desapareciera la Calle G, imposible que desapareciera Rotilla; que los Aldeanos dejaran de estar cada lunes en el Barbarán, imposible que al festival Puños Arriba le fueran a cortar las muñecas; imposible que Omni se marchara de Alamar y dejara de llenarnos el caldero de poesía, de Poesía Sin Fin;  que Demóngeles dejara de transformar los barrios en fiestas infantiles. Y mucho más... ¡Eramos tan jóvenes!", recapitula el  el activista, en un video con imágenes poco conocidas de aquellos sucesos, donde también puede apreciarse el operativo represivo que rodeó la marcha.

¡Uff! Súper agradecido con mi bro Carlitos Espinosa, por este video en tiempo récord. Quedó espectacular. Ahora sí le vamos a dar "Chucho del chucho". #Demóngeles

Posted by Luis Dener Hernandez on Wednesday, November 6, 2019

"A pocos kilómetros de la marcha --recuerda Hernández-- estaban dándole una paliza a Yoani Sánchez para que no asistiera. Después, vendrá el turno de nosotros. Atacarán con todo: amistades rotas, exilios, manicomios y fantasmas. Pero eso no importa. En ese momento eramos jóvenes y felices."

"Quiero quedarme con ese momento. Y advertirle a los villanos que nosotros estamos de vuelta", concluye Hernández.