UMAP en Cuba: “allí conocí el horror de los hombres contra los hombres”

Luis Pérez Martinto estuvo internado en las llamadas UMAP (Unidades Militares de Apoyo a la Producción).

Las UMAP eran, en rigor, campos de trabajo forzado en los que alrededor de 30 mil jóvenes cubanos fueron recluidos entre 1965 y 1968. De manera formal, el gobierno cubano los definía como espacios de trabajo en el campo para todos los jóvenes que, o bien no estaban en condiciones de cumplir el servicio militar, o no lo deseaban.

Pérez Martinto cuenta que el primer “llamado”, que fue en realidad una operación de recogida, las víctimas fueron fundamentalmente “marginales”, gente callejera y sin trabajo. Pero el segundo, “más sofisticado” según él,  las autoridades disfrazaron la redada bajo una citación del Servicio Militar Obligatorio y los objetivos eran religiosos y homosexuales.

Fue un momento terrible de mi vida porque yo tenía veinte años nada más, y allí conocí el horror de los hombres contra los hombres”. Luis también espera que en algún momento el estado cubano pida perdón.

 

Según Luis, fue un sicólogo portugués quien llegó a Cuba proclamando que tenía una cura para la homosexualidad. “Todavía entonces”, aclara Luis, “estaba catalogada como enfermedad”.

La Universidad de La Habana puso a disposición del visitante a todas las muchachas que estaban a punto de graduarse de la carrera de sicología. Ellas visitaron las UMAP haciendo encuestas y entrevistas.

Luis Pérez Martinto fue catalogado como “homosexual recalcitrante” por una de ellas, pero como nunca le interesaron los tabúes sociales, él prefiere definirse  como “un homosexual abierto”.

A pesar de que Estados Unidos acogió como perseguidos políticos a muchos de los que sufrieron la amarga experiencia de las UMAP, Luis ha decidido permanecer en Cuba.