Fría y humillante: Navalny describe la prisión donde lo encerró Putin

El famoso opositor ruso describe la cárcel como un "campo de concentración amigable", donde lo mantienen bajo estricta vigilancia, de la cual se mofa diciendo: "duermo tranquilo a sabiendas de que hay gente que se acuerda de mí y nunca me perderá".
Alexei-Navalny
 

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Horrible, fría, tremendamente estricta y humillante. Así ha sido descrita la temida prisión rusa donde el líder opositor Alexei Navalny pasará sus próximos dos años.

El más férreo opositor a Vladimir Putin fue arrestado en enero, poco después de aterrizar en Moscú desde Alemania, donde estuvo a punto de morir por un envenenamiento del que acusa a las autoridades rusas.

Ahora, la justicia lo condenó a 3 años y medio de prisión por incumplir los términos de la libertad condicional de una sentencia suspendida en 2014 por malversación de fondos.

La nota de Navalny publicada en su página de Instagram confirmó por primera vez su permanencia en una colonia penal en Pokrov, una ciudad en la región de Vladimir, 85 kilómetros (53 millas) al este de Moscú, que destaca entre los centros penitenciarios de Rusia por un régimen particularmente estricto.

Navalny describió la prisión IK-2 como un “campo de concentración amigable”. Agregó que él no ha sido testigo de “ningún indicio de violencia” en el penal, pero ha enfrentado controles atosigadores que comparó con los descritos por George Orwell en su novela “1984”.

De 44 años, el opositor, a quien las autoridades penitenciarias consideran un preso con riesgo a fugarse, dijo estar sujeto a una supervisión constante bajo la cual es despertado por las noches cada hora por los guardias y lo graban para reportar que se encuentra en el lugar.

Yo regreso tranquilamente a dormir a sabiendas de que hay gente que se acuerda de mí y nunca me perderá”, escribió con un toque de su característico sarcasmo, agregando que la prisión está saturada de cámaras de vigilancia.

Para continuar con los sarcasmos, también dijo: “Tengo que admitir que el sistema penitenciario ruso ha logrado sorprenderme. Nunca imaginé que fuera posible construir un verdadero campo de concentración a 100 kilómetros de Moscú”.

Prisión IK-2: campo de concentración moderno en Rusia

La prisión IK-2, también conocida como Colonia Correccional Pokrov o Colonia N2, está ubicada en el distrito Vladimir Oblast. Navalny se encuentra específicamente en el “Sector de control intensificado A”, según confirmó en su cuenta de Instagram.

En conversación con BBC Mundo, un ex prisionero de este complejo penal, Konstantin Kotov, asegura que vivía con temor mientras estaba allí.

“Existe un régimen muy estricto, en el que la administración tiene un control total sobre todos los aspectos de la vida del convicto. Aplica métodos de presión psicológica y presión física para romper la voluntad de una persona. Todos viven con el temor constante de romper las reglas o hacer algo contrario a la administración”, dice el activista.

Kotov fue condenado por participar en protestas contra el gobierno de Putin en "repetidas ocasiones", en un caso que causó revuelo en Moscú. Si bien al inicio del proceso judicial en su contra lo condenaron a cuatro años de prisión, finalmente estuvo solo uno encarcelado.

Su día empezaba a las 6 de la mañana. Luego debía vestirse rápido para salir afuera, sin importar la lluvia o nieve, hacer fila y cantar el himno de Rusia. En seguida, venían los ejercicios matutinos, los cuales debían hacerlos todos por igual.

Más tarde, desayunaba en el comedor común y, tras ello, debía marchar rápido y en formación con las manos en la espalda mientras él y el resto de los prisioneros recibían un "chequeo matutino". Lo mismo se repetía en la tarde.

"Podías estar de pie más de una hora, dos veces al día, bajo climas extremadamente fríos o calurosos, dependiendo de la época del año", cuenta.

En la tarde, debía dirigirse a las zonas de trabajo. Podía tocarle sumarse al equipo de costura o de procesamiento de madera, además de limpiar el área, barrer la basura o sacar la nieve. Si no lo hacía, estaba obligado a ver televisión o anuncios gubernamentales, sin despegar su mirada de la pantalla. Si se quedaba dormido o miraba a otro lado, le podían dar una paliza.

"Al mismo tiempo, se monitorean todas las conversaciones. Si un preso les cuenta algo malo sobre la colonia a sus seres queridos, será castigado. Una reunión con un abogado es muy difícil de lograr, se hace lo más difícil posible", agrega.

La extrema vigilancia fue confirmada por Alexei Navalny, quien en su mensaje en Instagram de este lunes indicó que "hay cámaras de video en todas partes, todo el mundo está vigilado y ante la menor infracción hacen una denuncia".