En Venezuela van 17 mujeres asesinadas en lo que va del año

Sheyla Margarita Tovar Salinas, de 43 años, llevaba 13 como pareja de Juan Carlos Piña, quien solía pegarle a Sheyla, pero ella no lo denunciaba por temor.

La que se atrevió a hacerlo fue su hijastra de 21 años, Andrea, pues en noviembre de 2019 el hombre le fracturó la cervical al pegarle con un plato y el 20 de diciembre de un puño le desvió el tabique nasal.

Las pruebas no fueron suficientes para que las autoridades venezolanas detuvieran o procuraran una medida a favor de la víctima. La Unidad de Atención a la Víctima del Ministerio Público no hizo nada porque “estaban en período vacacional”.

Un mes después, Sheyla ella fue asesinada por Piña.

El pasado 21 de enero la pareja se encontraba en el Hotel Royal, en el centro de Caracas. Aproximadamente a las 6 de la tarde, Piña, de 34 años, bajó de la habitación que había alquilado junto con Sheyla para informar en la recepción que su pareja había sufrido un infarto mientras tenían relaciones sexuales.

El hombre salió del edificio y le pidió al personal del hotel que llamaran a las autoridades para que se llevaran el cadáver.

Funcionarios del Cuerpo de Investigaciones Científicas Penales y Criminalísticas llegaron en la noche y levantaron el cuerpo. La familia se enteró de lo sucedido cerca de la medianoche, cuando Piña llamó a su hijastra y le dijo que su madre había muerto de un infarto. La joven no le creyó, tampoco el resto de los familiares.

 

 

Mientras esperaba la entrega de la autopsia sobre la muerte de su mamá, Andrea aseguraba: “A mi mamá ese hombre la mató. Yo lo sé. No sé si la ahorcó, le dio un veneno o qué cosa, pero él la mató. Por él, ella y yo estábamos peleadas, ella se molestó cuando yo lo denuncié porque ella le tenía miedo”.

La tarde del 22 de enero la familia confirmó sus sospechas.

La autopsia que le practicaron al cuerpo de la víctima en la morgue de Bello Monte, la principal de Caracas, arrojó que Sheyla falleció por estrangulamiento.

Ella trabajaba como archivadora en el Ministerio de Finanzas y dejó tres hijos: Andrea, de 21 años, una adolescente de 17, y un niño de 11 años.

Luego de darse a la fuga, el victimario fue detenido la noche del 22 de enero. Ahora la familia espera que a pesar de que el Estado pudo evitar lo sucedido con una orden de alejamiento o de detención, después de muerta le brinden justicia a Sheyla.  

Con Sheyla, van 17 femicidios en Venezuela en lo que va de 2020.

El primero de enero fueron asesinadas Milagros Castillo, de 35 años, en la Colonia Tovar; Luisanny Stephanny Hernández, en Caracas; y Elba Tambo, en Falcón. El 3 de enero Naileth Díaz, de 20 años, quien fue quemada por su expareja dentro de su casa, en Aragua. El 5 de enero Yuliana Beatriz Leota, en Carabobo.

 

 

El 6 de enero murió Yuleimar Prieto en Guatire, estado Miranda y la niña de 9 años Anubis Manantial Contreras, en Mérida. El 8 de enero fue hallada muerta Geraldine Quintero, de 16 años, también en Mérida. El 11 de enero Grehisly Velázques, de 24 años, en Tucupita. El 13 de enero Zoraida Quiroz, de 52 años, y Belkis Josefina González, de 46.

También, el 16 de enero falleció Katerine Paola Matheus, de 26, en Trujillo; el 19 de enero se reportó la muerte de Gusleiny Moncada, de 18 años en Catia La Mar, estado Vargas y Estefany Andreina Lugo, de 2 años, quien fue asesinada este 22 de enero por su padrastro.

El 30 de enero se conoció que Génesis Fernández González había sido asesinada por su pareja cuando había asistido a la cárcel Tocorón, en el estado Carabobo, para la visita conyugal. El último femicidio conocido fue el de Zaima Margarita Torres Parra, de 52 años, a quien su pareja la mató y dejó su cuerpo dentro de una nevera.

En Venezuela desde 2016 no se tiene un reporte oficial del Ministerio Público o del Ministerio de Interior, Justicia y Paz de los feminicidios cometidos en el país.

De acuerdo con Magdymar León, coordinadora de la organización feminista Avesa, durante 2019 el 58,6% de las mujeres venezolanas fueron agredidas por sus parejas actuales y 7,7% por sus exparejas. En el 1% de los casos, que son solo de quienes se atrevieron a denunciar, se produjo un juicio.

León indica que esta realidad muestra que “efectivamente hay una vulneración de derechos de las mujeres y esto es responsabilidad del Estado”.

 

 

Según ella, el aumento de femicidios en el país se vincula con la impunidad en los casos de la violencia contra la mujer; las fallas en la aplicación de medidas de protección a las mujeres que colocan denuncias y el aumento de la violencia sexual y la violencia contra las mujeres.

También, debido a la cultura machista imperante en el país, a la ausencia de reglamento de la ley orgánica sobre el derecho de las mujeres a una Vida Libre de violencia, y a la falta de un plan nacional de prevención y atención de la violencia contra las mujeres.

Dorennys Angulo, de la ONG Éxodo Venezuela, apoya lo dicho por León.

“Las mujeres venezolanas cuando son agredidas por sus parejas y toman la decisión de denunciar, saben que quien las va a atender será una persona que no del todo las tratará bien, pero aún así tienen la conciencia de que deben hacer la denuncia de alguna manera porque es la forma de evitar que sigan ocurriendo las agresiones”, subraya.

Sin embargo, “la falta de respuesta por parte de los organismo del Estado hace que los agresores sigan haciendo de las suyas, porque estos ven que golpean o matan y no pasa nada”, añade.

Por su parte, Yolima Arellano, quien es abogada, activista y defensora de los derechos de las mujeres, agrega que este repunte de feminicidios en Venezuela en lo que va de año se debe a la omisión, negligencia y tolerancia que tiene el Estado ante estos casos.

“De acuerdo con las estadísticas del Observatorio de Feminicidios de Cepaz, durante el primer semestre de 2019 hubo 45 casos, a razón de un femicidio cada día. Las cifras de 2020 son alarmantes”, señala Arellano.

 

 

LAS MUJERES DE CUBA Y VENEZUELA PADECEN LO MISMO

Cuba también comenzó el año con femicidios. Mariennys Rodríguez, de 33 años, no alcanzó a conocer el 2020, pues antes de que llegara el Año Nuevo un hombre la violó y descuartizó en Jarahueca, Sancti Spíritus, y después lanzó su cadáver a un barranco. El victimario se entregó horas después de haber cometido el crimen.

La misma historia se repitió el 13 de enero, cuando se reportó que el cuerpo sin vida de otra mujer apareció en las ruinas de un antiguo cine en La Habana. Presuntamente, un hombre la lanzó desde el apartamento donde vivía.

En 2019 la violencia en contra de las mujeres cubanas llevó a que el  21 de noviembre 40 periodistas, activistas, profesoras y artistas entregaran a la Asamblea Nacional del Poder Popular una Solicitud de Ley Integral contra la Violencia de Género.

Pocas semanas después habitantes de la isla conocieron que los diputados cubanos no considerarían una ley contra la violencia de género.

Aunque Venezuela tiene la Ley Orgánica sobre el derecho de las mujeres a una vida libre de violencia desde el 23 de abril del 2007, la normativa se ha quedado en papel, pues, según testimonios, pocas son las mujeres que son recibidas por las oficinas gubernamentales para conocer sus denuncias y aplicar los correctivos necesarios.

Daisy
Galaviz
Escrito por Daisy Galaviz

Periodista venezolana especializada en temas de violencia y derechos humanos.