Doctor Misael González: 'Estoy vivo gracias a Trump'
El doctor cubano Misael González recomendó recientemente un tratamiento combinado de hodroxicloroquina y azitromicina para la atención de los pacientes diagnosticados con la COVID-19
Doctor Misael González

En la búsqueda por encontrar tratamientos efectivos para la enfermedad por coronavirus 2019 (COVID-19), dos medicamentos genéricos, utilizados en gran medida por reumatólogos y dermatólogos para tratar enfermedades inmunomediadas, se han convertido en el centro de atención. Los antipalúdicos hidroxicloroquina (HCQ) y cloroquina (CQ) han demostrado actividad antiviral contra el síndrome respiratorio agudo severo en estudios clínicos a menor escala en pacientes con síntomas leves o moderados.

Recientemente el doctor Misael González, conocido por su participación en el programa Caso Cerrado de la cadena Telemundo, recomendó el tratamiento combinado de hidroxicloroquina y azitromicina para la atención de los pacientes diagnosticados con la COVID-19.

En una directa transmitida desde su página oficial en Facebook, el doctor sugirió la administración de ambos medicamentos durante un período de cinco días. En 24 horas el video ya contaba con más de 2 millones de visitas. 

Dr. González además defendió la actuación del presidente Donald Trump, quien a pesar de las críticas habría agilizado el uso de esta terapia en Estados Unidos. En conversación con ADN Cuba, González confirmó su diagnóstico positivo en COVID-19 y agradeció al presidente estadounidense por haberle "salvado la vida" al impulsar el novedoso tratamiento.

Aseguró que comenzó a recomendar el tratamiento después de leer la primera publicación científica mostrada al mundo por el infectólogo francés Didier Raoult, director del Instituto Mediterráneo de Infección en el Hospital Universitario (IHU) de Marsella, y miembro del comité científico que asesora al Gobierno del presidente galo Emmanuel Macron.

"El tratamiento es eficaz, yo encuentro inmoral no administrarlo. Es así de simple", señaló el infectólogo, primero en defender esta terapia tras aplicarla con éxito a sus pacientes y "lograr que los 36 que recibieron tratamiento tuvieran cero carga viral al quinto día", explicó González. Además agregó que los críticos de Raoult solamente pueden adjudicarle que la muestra del estudio es muy pequeña.

"La mortalidad en Francia se detuvo a diferencia de Italia y España, casi seguro porque los médicos franceses siguieron las recomendaciones del famoso infectólogo respaldado por su presidente". González informó que el 19 de marzo pidió el primer tratamiento tras experimentar síntomas de la influenza y dar negativo. 

Al ser considerado un "first responder" me hicieron la prueba del coronavirus y sentí que debía tomar el medicamento empíricamente. Cuando fui a ordenar un segundo tratamiento, 24 horas después del comentario del presidente Trump sobre que una medicina usada para la malaria podía combatir el coronavirus, ya no había. "Me pareció increíble que en el primer mundo no pudiéramos tener a mano un medicamento genérico y de bajo costo". 

Las  recomendaciones de tratamiento del doctor González concuerdan en parte con las investigaciones del médico Vladimir Zelenko (Nueva York), uno de los doctores que probó la combinación de cloroquina y azitromicina para combatir la COVID-19.

Zelenko trató a 900 pacientes con estos dos medicamentos, con un alto éxito. "El único paciente que murió fue porque no siguió el protocolo del Dr. Zelenko", indicó Misael.

El presidente Trump ha defendido la combinación bajo supervisión médica, conocida también como paquete Z, a pesar de recibir numerosas críticas por sus detractores, quienes consideran que faltan estudios concluyentes. 

“Ha existido durante mucho tiempo, así que sabemos que si las cosas no salen según lo planeado no va a matar a nadie”, señaló Trump recientemente en una conferencia de prensa en la Casa Blanca.

Los críticos del presidente Trump han acusado al Dr. Zelenko de adelantarse a la investigación científica. No obstante, varios estudios, incluido el estudio francés del doctor Raoult, han encontrado que la hidroxicloroquina puede ser efectiva contra el coronavirus. Pero otros estudios han contradicho esos hallazgos o no han sido concluyentes.

"No me gusta que politicen este tema. Yo soy independiente, observador de la política de EE. UU. en 29 años viviendo aquí y practicando la medicina. Desde que me hice ciudadano he votado por Clinton, Bush, Obama y ahora por Trump. Voto por el candidato, no por el partido", dijo el doctor, tras recordar que muchos se burlaron de los comentarios del presidente Trump sobre la hidroxicloroquina y la azitromicina.

"Como médico si veo que algo está ayudando a mis pacientes tengo que decirlo, sin importar la política", explicó.

Hasta ahora, el uso de la cloroquina y la hidroxicloroquina han mostrado una reducción de la carga viral en pacientes afectados y ha ayudado de forma considerable a la recuperación de los enfermos, según resultados de estudios científicos aplicados en diversas partes del mundo.

El doctor Misael González quien nació en La Habana en 1966, revalidó su título tras emigrar a Estados Unidos y comenzó a practicar la medicina bajo licencia del estado de Florida. Es uno de los rostros más conocidos por los hispanos en Estados Unidos en temas de salud. 

Según González, el antibiótico conocido como azitromicina "puede inhibir la replicación del virus" causante de la COVID-19 y provoca resultados positivos al combinarse con la hidroxicloroquina, un medicamento usado en los pacientes de malaria.

"El lunes 6 de abril me envía una paciente y trabajadora de salud el reporte del doctor Zelenko. Allí leo que es la misma dosis que yo he estado recomendando a mis pacientes, después de escuchar que no era necesario una dosis más alta de hydroxycloroquina (...) Eso me dio mucha satisfacción, pensar que dos médicos que no nos conocemos, ni estamos en el mismo estado coincidiéramos. Zelenko usa además zinc que yo no usé, ya que la deficiencia de zinc es rara por su amplia distribución en los alimentos lácteos, agregó.

Dr. González agregó que le parece increíble que se ataque el uso del tratamiento por motivaciones políticas y aseguró que la paciente que le envió el artículo le comentó: "soy demócrata pero ya me cansé de la guerra injusta que tienen en contra de este presidente en medio de esta pandemia que se va a llevar a mucha gente inocente". 

ADN Cuba obtuvo acceso a los mensajes de algunos pacientes del galeno cubano, agradeciéndole por haberle recetado el tratamiento anteriormente cuando todavía no era popular la combinación. 

El doctor reconoció que muchas personas "salieron enseguida a decir que no recomendaban el tratamiento". De hecho, en las redes sociales es posible consultar varios comentarios que dudan de la eficacia de los antibióticos para tratar una infección viral.

"¿Antibióticos para el coronavirus? ¿Están seguros?", se preguntó el usuario de Facebook Ernesto Pérez antes de añadir: "Los antibióticos no previenen, se usan para destruir infecciones bacterianas. Si lo tomas para prevenir un virus como este el resultado será que tu sistema inmunológico se verá comprometido, pues esta medicina destruye las bacterias buenas del cuerpo y las células estarán sin anticuerpos necesarios".

Gonzalez recordó que siempre ha sido conservador en el uso indiscriminado de antibióticos "pero esta pandemia, que espero sea la única que vivamos en nuestra vida va a matar a muchas personas, y al igual que a veces te recetan un antibiótico porque te van a realizar una limpieza profunda en la boca, este es un momento en el que nadie tiene la barita mágica, expresó el médico cubano a ADN Cuba.

"...Las eritromicinas y las tetraciclinas por ser bacteriostáticos e inhibir la síntesis de proteinas en el núcleo de las bacterias podrían también inhibir la replicación de virus RNA grandes como en este caso el coronavirus que pesa 200 nm", agregó González.

Recientemente la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de Estados Unidos aprobó el tratamiento con ambos medicamentos para pacientes con coronavirus, lo que constituye un importante paso para tratar la enfermedad, consideró González.

 

Estos medicamentos ya habían sido aprobados con éxito en pacientes contagiados, pero no habían recibido el visto bueno de las autoridades sanitarias del país.

Asimismo, el doctor González se refirió a investigaciones en Australia que demostraron que la administración del antiparasitario ivermectina inhibe en 48 horas hasta cinco mil veces la replicación del coronavirus Sars-Cov-2 en pruebas "in vitro". Además se refirió en su directa a el uso del plasma de personas recuperadas de la COVID-19. 

Este viernes, Estados Unidos se convirtió en el primer país del mundo en registrar un aumento de más de 2.000 muertes por coronavirus en un solo día y superó el medio millón de casos, según los últimos datos de la Universidad Johns Hopkins.

 

No obstante, varias fuentes han recordado la disparidad que existe entre la población de Estados Unidos y la de los países europeos más afectados por la epidemia. "Estados Unidos tiene unos 327 millones de habitantes, esto es mucho más que la población de España, Alemania e Italia juntas, que suman 190 millones de habitantes", escribió en Facebook el usuario Mike Otaño, antes de recordar que "aún en USA no han tenido que quitarles los equipos de oxígeno a nadie para dárselos a otra persona. Aún a nadie le ha faltado medicina".

El vicepresidente Pence expresó recientemente en conferencia que hasta el 2 de abril se habían realizado más de 1.2 millones de pruebas en estadounidenses. Dada la población de los EE. UU., eso significa que 1 de cada 273 personas fueron examinadas.

Esa es una mejor tasa de prueba per cápita que el Reino Unido, que ha evaluado aproximadamente 1 de cada 404 personas. (La población del Reino Unido es de aproximadamente 66 millones, y se ha evaluado a 163,194 personas).

Algunos países presentan datos completos, detallados y actualizados regularmente sobre las pruebas realizadas. Estonia muestra desgloses por edad, género y región. Sin embargo, en muchos países, los datos disponibles sobre las pruebas están incompletos o no están disponibles.

Esto hace que sea imposible para sus ciudadanos y para los investigadores evaluar el alcance y la importancia de sus esfuerzos de pesquisas.