Tottenham - Ajax: la semifinal más romántica

El romance y el fútbol están cada vez más lejos en el contexto actual de este deporte, pero la magia que lo envuelve a veces hace de las suyas y nos devuelve ese color puro y el aire fresco del balompié más genuino.

Al Ajax nadie le vio ganador frente al poderoso Real Madrid, tampoco nadie le vio vencedor frente a la super-Juve de Cristiano Ronaldo y mira tú, el destino sigue burlándose de los favoritismos; y están— contra viento y marea— entre los 4 mejores.

Con el Tottenham, muy parecido. Cuando los di favoritos frente al Dortmund había gente que saltaba de odio hacia mí en sus sillones, argumentando que era imposible que los Spurs ganaran al líder de la Bundesliga; pues les ganó. Luego frente al City, igual, el multi-millonario rival—casi todos pronosticaron— debería pasarle por encima al Tottenham, pues no, otra vez se equivocaron los gurús y el equipo de Pochettino está entre los 4 mejores.

Esta es una semifinal de cantera y muy poca cartera. De hecho, el Tottenham se convirtió en el primer conjunto, en más de 15 años, que no hizo un solo fichaje en verano, y el primero en este siglo que no hizo tampoco ninguna incorporación en invierno.

El Ajax apenas gastó 50 millones en 6 jugadores, pagando 16 millones por Blind al United y 11 millones por Tadic al Southampton. Casi nada para las estratosféricas cifras que se manejan hoy en día.

Pero, ¿cómo compensar esa poca cartera? Pues con la cantera y los jóvenes. Son dos equipos que le dan oportunidad a sus “pichones” y favorecen su crecimiento desde la base.

El Ajax tiene De Ligt (19), van de Beek (22) y De Jong (21) como estandartes de su excelente escuela de formación. El Tottenham tiene a Dele (23), Kane (25), Winks (23) y Rose (28) como principales miembros de la casa.

Será una semifinal donde ya nadie tiene nada que perder y muchísimo que ganar. Serán 180 minutos que vamos a gastar—segundo a segundo— disfrutando de dos estilos distintos y un par de contendientes que no venden barato sus derrotas.

Ponte cómodo en tu sofá, abre una cervecita y sé bienvenido –otra vez— al fútbol romance.