Una revolución más verde que nosotros mismos

De lo que no queda duda es que los militares de GAESA, la mafia de las Fuerzas Desalmadas Revolucionarias, corren tras los verdes dólares como los chivos tras la hierba
Ilustración: Armando Tejuca. Una revolución más verde que nosotros mismos
 

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Ilustración de Portada: Armando Tejuca. 


Lo dijo el loco en uno de los miles de discursos con los que hizo perder tiempo al pueblo cubano. En una de aquellas peroratas en que se iba creciendo y burbujeando como el bicarbonato en el agua.

Pero ahora su herencia está cada día más cerca de hacerse realidad: el habitante de la isla no necesitará, en un futuro más o menos inmediato, comida, casas o medicinas, sino siquiatras. Ya se aprestan, importados de España y Argentina, cientos de miles de especialistas para intentar, en un esfuerzo desesperado, ajustarle nuevamente el coco a los que habitan bajo el sol insular.

La última de las embestidas de eso que llaman “gobierno” para la desestabilización y el desajuste mental del otrora heroico pueblo (que estuvo a punto de inmolarse en la caribeña Granada y que fue a dejar su sangre generosa en un lugar tan lejano y absurdo como Angola) es el nuevo anuncio de que se “suspende la admisión de dólares en efectivo en su sistema bancario”.

Mas, la gente ya no traga. La gente sufre y no entiende cuántas maniobras sucias van a seguir haciendo con la moneda del “enemigo”. De pronto no quieren más billetes verdes porque no caben en las arcas, porque no tienen dónde depositarlos, porque no saben qué hacer con ellos.

Ahí está el mundo y Cuba le debe a las once mil vírgenes. Lloran por falta de liquidez con una isla rodeada de mar, y que yo sepa, el mar es líquido. Y para colmo de males, “la máxima dirección de la revolución”, es decir, el guajiro narizón, se apea con un argumento de telenovela, es decir, el mismo argumento: “Díaz-Canel culpa al bloqueo de la suspensión del depósito de dólares y los cubanos no se lo perdonan”.

Claro que no se lo perdonan, como no se le debía perdonar a Fidel Castro su guerra absurda y sus mañas de mafioso, y que mucha gente purgara largos años de cárcel por la tenencia de dólares para después legalizarlo, sustituirlo, aprobarlo y criminalizarlo. Y lo más cruel: vender lo que necesita el pueblo en una moneda con la que no se le paga al pueblo, sino a sus familiares traidores, que él hizo que dejaran de formar parte de ese pueblo.

De lo que no queda duda es de que los militares de GAESA, la mafia de las Fuerzas Desalmadas Revolucionarias, corren tras los verdes dólares como los chivos tras la hierba. Nadie sabe qué hay tras esta movida rara de querer convertir a Cuba en parte de la Unión Europea haciendo que el pueblo cargue euros en sus bolsillos. O tal vez pretenden que el exilio cubano que vive en USA se traslade a vivir a Zurich, a Nápoles o a la Costa Brava para que pueda salvar a sus familiares que ellos mantienen allí como rehenes. Lo cierto es que en Cuba las malas noticias no escampan.

La dictadura califica la decisión de esta medida como algo "temporal", pero lo único temporal en esa triste isla es la prosperidad. Ya ni aparece, y cuando lo hace, pasa de margo a la carrera con varios policías detrás. La ministra presidenta del BCC Marta Wilson González se hace eco de la mentira y suelta así, sin sonrojarse ni maquillarse, esta joyita: "los bancos cubanos han perdido sus contrapartes en bancos extranjeros para sus operaciones". Era de esperarse, nadie le fía a Cuba, nadie confía en Cuba.

Todo nace del rechazo que ha tenido siempre la cúpula gobernante a la iniciativa privada y al mejoramiento individual. Por una parte, eso significa libertad del individuo, y por otra, la mentalidad usurpadora que le imprimió Fidel Castro a su proceso, donde era más fácil apropiarse de lo ajeno que crear algo propio, se convirtió en tradición y esencia del modus operandi de la dictadura. Pero qué se puede esperar de gente como el Delirante en jefe, su hermano y su camarilla de “guerreros” que jamás trabajaron un día en sus vidas, y que no tienen idea de lo que es prosperar sin mendigar o arrebatarle al prójimo.

Ahora han sido sustituidos o relevados (continuidad, le dice el “mayordomo Díaz-Canel) por una caterva de “cuadros” y tecnócratas que no se ponen de acuerdo entre ellos, salvo en el objetivo final de molestar al pueblo. Lo dicen muchos a la manera de una conocida que lo resume clarísimo: “nadie recuerda cuándo fue la última vez que una medida del Gobierno se estableció en beneficio del cubano de a pie, del obrero, del jubilado".

El ordenamiento es vil, el ordenamiento es caos. Y el que paga siempre es el pobre Liborio, Juan Sin Nada.

No me extrañaría que en esto de las soluciones temporales que nacen de la “genialidad” de estos machacapapas, los gordos de guayabera, aparezca un plan que ordene cuáles serían las “monedas duras” que se priorizarán en cada zona de la isla. Ya veo sus “orientaciones” desorientadas en esa cosa a la que le dicen periódico:

-A partir del 21 de junio en la zona de Cabaiguán y Camajuaní solamente estará permitido el yen japonés.

-Por otra parte, la rupia hindú podrá utilizarse en todos los comercios de la región oriental con excepción de Baracoa, donde se legalizarán todas las operaciones en rublos y libras esterlinas.

-En la provincia de Matanzas, incluyendo Madruga, Aguacate y Unión de Reyes, todas las operaciones comerciales se harán únicamente en kuanzas de Angola.

-En toda la provincia de Pinar del Río se permitirán las transacciones en dram armenio, manat azerbaiyano y levas búlgaros.

-La provincia de Las Villas operará exclusivamente con pulas de Bostwana.

La dirección de la revolución hace esfuerzos denodados por inundar el mercado nacional con tarjetas magnéticas que permitirán los depósitos de todo tipo de monedas menos dólares. Cuba será muy pronto una República Magnetizada.

Todo se hará de manera temporal hasta que el estado haga circular billetes de monopolio hasta que todos los trueques sean con servicios sexuales.

Y si a alguien se le irritan después las hemorroides, será por culpa del criminal bloqueo.

Si a algún lacayo del imperio no le gusta o es incapaz de un sacrificio más, que aprenda a nadar o a remar.

Patria o... ¿euros?

Escrito por Ramón Fernández Larrea

Ramón Fernández-Larrea (Bayamo, Cuba,1958) es guionista de radio y televisión. Ha publicado, entre otros, los poemarios: El pasado del cielo, Poemas para ponerse en la cabeza, Manual de pasión, El libro de las instrucciones, El libro de los salmos feroces, Terneros que nunca mueran de rodillas, Cantar del tigre ciego, Yo no bailo con Juana y Todos los cielos del cielo, con el que obtuvo en 2014 el premio internacional Gastón Baquero. Ha sido guionista de los programas de televisión Seguro Que Yes y Esta Noche Tu Night, conducidos por Alexis Valdés en la televisión hispana de Miami.