¿Quién es el extremista?
¿Es extremo denunciar a una dictadura que día a día explota, amenaza, coacciona, maltrata, humilla y aliena a millones de ciudadanos? Roberto San Martín se hace esta y otras preguntas "incómodas", pero necesarias en la Cuba de hoy para hacerle frente al castrismo
Un hombre camina en Cuba sobre mural con consigna extremista de Fidel Castro. Foto: Reuters
 

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Extremismo y extremista son términos usados para describir acciones, ideologías, individuos, grupos, instituciones, agentes, partidos o movimientos políticos que se sitúan, bien a sí mismos o bien por quien los describe, muy alejados del centro político o del espacio social del consenso.

Empiezo la columna con este concepto que últimamente acompaña cada acto de mi vida cotidiana. Me pregunto: ¿Cuán enferma debe de estar una sociedad, para que una persona que aboga (ni siquiera lucha) por sus más elementales derechos, sea considerada extremista? ¿Es extremo denunciar a una dictadura que día a día explota, amenaza, coacciona, maltrata, humilla y aliena a millones de ciudadanos?

Y no hablo solo de la violencia contra la disidencia, ni de los “contrarrevolucionarios”. Hablo de la humillación de cada hombre y/o mujer que se levanta a diario en cualquier hogar de mi isla y se pregunta: ¿Qué voy a comer hoy? ¿Me alcanzará la leche para el niño? ¿Cuánto les queda a estos zapatos? ¿Cómo estará mi hermana/tía/hijo/sobrino/padre/madre separado de mí por el exilio, o sobreviviendo en cualquier lugar de la isla?

¿Es extremo no querer sentarme en la mesa donde comen los que no dejan alimentarse a mi país? ¿Es excesivo no claudicar ante un sistema que no claudica nunca en su afán de demostrar que los equivocados somos todos los demás? ¿O soy extremista porque no considero honorables a los que por muy buenos artistas/músicos/poetas/personas que sean son incapaces de arriesgar lo poco (o mucho) que tienen por dejar claro lo que sucede en Cuba?

Si mis derechos y los de los míos se encuentran al extremo de tu tolerancia, entonces no soy yo el extremista. De esa manera ha de llamarse a un Estado que no permite que sus hijos disientan, un gobierno que fagocita a los que discrepan sin importar cuán importantes han sido estos para el desarrollo de ese país.

¿Soy extremista si hoy emplazo a todos esos “elegidos” a que saquen la cara por los artistas que aun siendo CUBANOS –porque uno no es solo de donde vive, sino de donde nace– estamos prohibidos de una manera u otra en Cuba?

Hoy hago un llamado a todos para que acudamos al extremo de pedir que se le restituyan sus derechos a cada uno de esos a los que les han sido quitados, solo por pensar distinto (ya no contrario) al desgobierno que dicta la vida y la muerte en Cuba.

Yo lo pido, en nombre de los artistas. Si como pueblo permitimos que nos borren de Cuba… ¿Con quién nos vamos a quedar? ¿Con los que nunca han levantado su mano/pluma/cámara/instrumento musical/voz para nada más que alabar a quien le apunta, por miedo a que lo mate real o simbólicamente el régimen?

¿Qué somos? En serio: ¿Qué somos como pueblo, identidad? ¿Qué somos como representantes de la cultura de nuestro país?

¿Dónde está ese actor que usa el teatro para ridiculizar al poder que no le permite desarrollar su arte? ¿Dónde ese pintor que no pinta para quien no le deja pintar lo que quiere, así se muera de hambre? ¿Dónde está ese músico que aun teniéndolo todo, todo lo dejaría por cantar esa canción que da alas a una generación para volar más allá de sus barreras?

¿Dónde están los jóvenes con principios, con inquietudes, con curiosidad de saber que pasa después del primer golpe?

Cuando me hice actor estaba seguro de que iba a cambiar vidas, de que me unía a un gremio que cambiaba vidas, un grupo poderoso de artistas, capaz de convertir una frase bien dicha en motor de una revolución.

Hoy, a veces, me apena ser actor. Me avergüenza ser actor cubano. Me avergüenza a veces ser cubano. Debe ser que mi extremismo no me permite disfrutar de mi cobardía.

Gusanito Pérez (o el artista antes conocido como Roberto San Martín)

Escrito por Roberto San Martín

Roberto San Martín (La Habana, Cuba, 1976) es un exitoso actor cubano, ha conquistado el cine, la televisión y las redes sociales. Nació en el seno de una familia de artistas: su madre es la actriz Susana Pérez y su padre el escritor y director de cine y televisión Roberto A. San Martín. A través de las redes ha ganado un importante espacio como comunicador y activista político, con programa y voz propia, para luchar por la libertad y la democratización de la tierra que le vio nacer (Cuba).