Una familia cubana ha rescatado a más de 40 animalitos de las calles
Una familia de San Miguel de Padrón, en La Habana, ha dedicado años a la protección animal y, aunque su historia es poco conocida, han rescatado a muchos y realizan proezas en favor de su bienestar.
Padres y su hija rescataron y cuidan más de 40 animales
 

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Sus nombres son Noris, Ricardo y Daynoris, la hija de ambos. Para la plataforma cubana en Facebook La Cobija, estas personas son de esos "ángeles anónimos que no buscan reconocimiento, ni protagonismo", pero han salvado de las calles a más de 40 animales que actualmente cuidan. 

Con las etiquetas #AnimalistasEnCuba y #BienestarAnimal, esta información se replica en las redes sociales, que son la vía expedita para el activismo cubano por la protección de animales afectivos y otros para los que, desde hace tres décadas, se pide una Ley de Protección

Esta familia empezó sus acciones de rescate y cuidado hace siete años, con "un perro que mi mamá rescató que tenía moquillo. Siempre hemos tenido animales, pero ese perrito fue nuestro primer rescatado".

A ese iniciador de lo que luego sería una obra de vida, como la que se realiza en varios hogares cubanos, lo nombraron Negrito, dice Daynoris.

La sorpresa es que, más que el logro de curarlo, aún lo tienen. "Después rescatamos a La Niña, que era de un vecino que estaba preso, y no la alimentaban, así que mi mamá la acogió en casa. Poco a poco fuimos rescatando más animalitos de la calle. Nos inclinábamos más por los enfermos, con sarna, atropellados, con heridas, casos que sabíamos que pocas personas aceptarían. Así fue creciendo el número de animales acogidos", cuenta.

Entonces sus padres decidieron cercar la azotea, poner tejas y hacerles casitas a los perros, con ayuda de amigos de la familia. "Sin darnos cuenta ya hoy tenemos 37 perros y muchos gatos que alimentamos. Así nació la casa de acogida Los Protegidos", documenta la joven.

Daynoris estudia Medicina, y de acuerdo con la plataforma La Cobija, "su vocación de salvar vidas trasciende la especie humana. Para ella todas las vidas importan, todos tenemos derecho a la salud y a una existencia digna".

Sostiene la estudiante que su mamá siempre le inculcó el amor a los animales, no importa cuáles sean. "No nos gusta ni que los gatos se coman las lagartijas, ni a los pajaritos. Aquí todos participamos en el cuidado de los rescatados. Mi mamá es la que más tiempo está con ellos, ya que yo estudio y mi papá trabaja. Ella es la que siempre está en casa y se encarga de darles la comida, yo los baño y curo junto a mi papá, también los vacuno y los desparasito. Hasta he aprendido a ponerles sueros, gracias a una veterinaria que me los atiende y me ha enseñado bastante sobre las enfermedades de perros y gatos. Para nosotros son parte de nuestra familia", comenta.

Ante la publicació en redes las respuestas de aliento son numerosas, para que esta familia continúe su inicativa ciudadana. La usuaria Maria T Soto les dejó escrito este mensaje: "Qué hermosa labor GRACIAS". 

Reconocieron también algunos usuarios de la red social que se necesita apoyo para "esterilizar a esos bebés, es importante". Además, explicaron, hacen falta más adopciones para que otros callejeros tengan oportunidad de ser rescatados.

Lo que llevó a un grupo de protectores a la casa de acogida Los Protegidos fue la "entrega y amor demostrado a los animales" de la familia de Dorys. "Allí disfrutaron del cariño de los peludos de cuatro patas; y pudieron constatar las excelentes condiciones del lugar y el esmero con que se cuida a los animalitos", dice la web, que también cita las palabras de una de las visitantes, Gilda, a la familia: "La experiencia que tuvimos en casa de Dorys fue algo increíble. Conocimos a una familia maravillosa. La limpieza del lugar, la salud y el bienestar de los animales, todo allí es impecable. Se respira amor y armonía. Son un ejemplo y una referencia para las casas de protección animal. Vamos a colaborar con esta familia, porque lo necesitan y lo merecen".