Todo es lindo… todo es maravilloso

En Jaimanitas, un grupo de hombres desde hace varios años viene estudiando “Los libros del secreto” y algunos aseguran que han visto los “frutos tangibles” de sus esfuerzos por alcanzar la felicidad, uno de los cuales parece ser la visa a Estados Unidos
Alberto Guzmán, "el ticher"
 

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En estos tiempos de crisis y caminos sin salidas, donde al ciudadano el dinero se le evapora entre las manos y la escasez y la falta de perspectivas lo reducen al mínimo, muchos cubanos apelan a los milagros como único camino de salvación.

En Jaimanitas, un grupo de hombres desde hace varios años viene estudiando “Los libros del secreto” y algunos aseguran que han visto los “frutos tangibles” de sus esfuerzos por alcanzar la felicidad.

El líder del grupo es “el ticher”, profesor particular de inglés que comenzó a estudiarlos en 2015 y cuenta para ADN Cuba su experiencia:

“A esta doctrina se le llama “El nuevo pensamiento”. Ha sido cultivada desde la antigüedad y son muchos los libros que se han escrito, llamados en su conjunto “Los libros del secreto”. Todos los millonarios de hoy los han leído, de ahí su riqueza, que no es solo material, también es de espíritu”.

“El ticher” menciona a sus autores predilectos de estos “libros de autoayuda”:

“Napoleón Hill, que nació en la pobreza y se hizo millonario, William Walker Atkinson, W. Clement Stone, James Allen, William James, padre de la psicología norteamericana, Joe Vitale, mendigo y ahora un hombre rico, Joseph Murphy, Louis Lynn Hay, que se autosanó de cáncer, y Deepak Chopra, que asegura que la mejor comida es la alimentación sana de la mente”.

“Las bases del estudio de los “libros del secreto” consisten en, primeramente, sanar el cuerpo, luego la mente, después el espíritu. Mientras más personas conozcan los “libros del secreto” más gente sana existirá en el mundo, por eso es el interés que tenemos en que estos conocimientos lleguen a toda la sociedad, pues así se elimina mucha energía negativa colectiva, que tanto atrasa al planeta. Pero su estudio es limitado, por la escasez de materiales, la falta de hábitos de lectura, la ignorancia social”.

Para “el ticher”, los estudiosos de “los libros del secreto” se convierten en personas cultas, sabias, con deseos de vivir. No les importa la vejez, ni el pasado ni el futuro, y dedican su vida al mayor provecho posible del presente. El “ticher” enuncia frases que recuerda de algunos de estos libros:

“El pensamiento también es una forma de energía. El evangelio del trabajo de acción es quien opera el milagro. El secreto del éxito es la constancia en los propósitos. Si pides el mayor de los bienes, confía en que tu poder interior te lo proporcionará. Sé honrado contigo mismo y con los demás. No engañes, ni siquiera un poquito, porque te vendrá de vuelta. Cuando la voz interior se vuelve más profunda y clara que las opiniones del exterior, ¡has tomado las riendas de tu vida! Quien controla sus pensamientos controla su mente. Quien controla su mente controla su vida. Cuando alcanzas la fase de controlar totalmente tu vida, te conviertes en dueño de tu destino”.

Otro estudioso en Jaimanitas es Antonio Medina Castañeda, alias el rasta, asegura que su vida cambió cuando comenzó a estudiar “los libros del secreto”. 

“Antes yo era una persona de baja catadura, un antisocial, ahora soy un sabio. La crisis que venga no me daña. Nada me perturba. Con el estudio de los “libros del secreto” volví inexistentes los problemas económicos y sané mis enfermedades. Mi lema ahora es: todo es lindo… todo es maravilloso”.

“La sociedad cubana es demasiado negativa”, continua su relato el rasta. “El mayor problema que tienen los cubanos es la necesidad de dinero y la falta de libertad. Los primeros libros que leí fueron “El poder de la mente” y “El poder del pensamiento”. Luego devoré “El monje que vendió su Ferrari”, que me revolucionó como ciudadano y me convirtió en un hombre libre. En Cuba esos libros no existen. Han llegado a nosotros bajados de Internet y han ido pasando de mano en mano”. 

“Uno de nuestros principios fundamentales es dar, sin esperar nada a cambio. Esa es la razón por las que nos inquietamos en extender el conocimiento.  En estos momentos quedamos alrededor de 10 personas en el estudio. Muchos discípulos ya alcanzaron los “frutos tangibles” del aprendizaje, al conseguir la visa para los Estados Unidos, y desde allá nos los agradecen puntualmente”.

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