Régimen cubano reconoce que no tiene suficientes inspectores y se dejan sobornar
De acuerdo con datos oficiales, en La Habana se han llevado a cabo 17 mil acciones, que incluyen imposición de multas, retiro de licencias y del permiso de arrendamiento de locales estatales
Régimen cubano reconoce que no tiene suficientes inspectores y se dejan sobornar

El régimen cubano, a través de medios oficialistas, reconoció este jueves que no tiene suficientes inspectores para controlar los precios y que algunos se dejan sobornar.

Según publicó Radio Ciudad de La Habana, la plantilla de inspectores apenas está cubierta en un 40%, aunque justifican esta problemática con el "serio" proceso de selección y captación de sus inspectores.

Sin embargo, a pesar de lo anterior, admiten que hay denuncias contra estos pues incurren en falta de profesionalidad, o se dejan sobornar.

De acuerdo con datos oficiales, en La Habana se han llevado a cabo 17 mil acciones, que incluyen imposición de multas, retiro de licencias y del permiso de arrendamiento de locales estatales.

Precisamente en mayo de 2019, ADN Cuba contó la historia de Iliana Vidal Elías, quien llevaba años en medio de un litigio con el cuerpo de inspectores de La Habana. Fue víctima de una red de corrupción tejida por  quienes deberían velar por el cumplimiento de la ley. 

Pero las cosas no salieron como Iliana pensaba, o por lo menos no como debían ser. A los testigos le tomaron la declaración, todo fue anotado debidamente, y cuando ya no tenían escapatoria, María de los Ángeles, la vicepresidenta, aprovechó y los  amenazó a todos, dijo que como ellos habían pagado entonces ahora también habían cometido una violación y se habían convertido en cómplices, que habían incurrido en cohecho.

No todos estaban dispuestos a seguir en la pelea por resolver el problema. Muchos de ellos eran el único sustento de su familia y no podían permitir que la denuncia se convirtiera en un problema mayor que imposibilitara seguir trabajando y menos querían entrar en una investigación que no terminara feliz y que conllevara a la privación de libertad.

La acusadora principal casi que se quedó sola. De todos los testigos, solo dos no habían pagado y fueron los que se mantuvieron con ella. Entre ellos Felicia Rivero, quien se ha convertido en la escudera de esta mujer enquijotada que no le teme a los molinos.