Régimen cubano acusa al pastor Alain Toledano de “propagación de epidemias”

Fuerzas de la Policía detuvieron al pastor en su casa, mientras se encontraba recluido siguiendo aislamiento voluntario contra el coronavirus
 

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El pastor santiaguero Alain Toledano Valiente fue detenido el 8 de abril por fuerzas policiales del régimen, burlando las medidas de aislamiento en las que se encontraban él y su familia de manera voluntaria.

A pesar de esto, el agente aseguró que debía “acompañarlo”, aun cuando no portara ninguna citación oficial. “Tuve que entrar a ese lugar que estaba lleno de personas sin protección, y me llevaron a una oficina donde había cuatro sillas. Me parece sospechoso que el que oficial me mandara a sentarme en una específica”, contó Toledano.

No respetaron mi cuarentena. ¿Cómo es posible que me sacaran de mi casa sin motivo para llevarme a un lugar donde fácilmente me puedo contagiar?”, cuestionó.

En esta ocasión el pastor fue acusado de “propagación de epidemias” y “enriquecimiento ilícito”. La primera acusación se debe, supuestamente, a los cultos que celebra su iglesia Enmanuel y que hace más de 20 días están suspendidos. La segunda, responde a la venta de un libro cristiano.

“Días antes de que dijeran algo sobre reuniones de grupos de personas por los medios oficiales, nosotros suspendimos todos los cultos. Ahora mismo ninguna iglesia del país está realizando encuentros, esa acusación es totalmente falsa”, aseguró.

El libro al que aludieron las autoridades se titula El Corazón y es de prédica cristiana. “Una parte de los ejemplares los regalamos y otra la vendemos a 25 pesos cada uno. De esa forma podemos comprar los materiales necesarios para volver a imprimir. Nunca se recauda lo que realmente se invierte, pero algo recuperamos y lo demás lo ponemos nosotros”, explicó Toledano a CubaNet.


El pastor evangélico culpa al Departamento de la Seguridad del Estado por los más recientes actos de hostigamiento en su contra.

“He sido atacado en la calle por personas desconocidas; mis hijas han sido maltratadas y violentadas en la escuela, hasta el punto de negarles el derecho a una carrera universitaria.

Hemos hecho las denuncias pertinentes y nunca son procesadas. A mi familiares cercanos tampoco les permiten trabajar para el Estado. Me quitaron mi casa, mis bienes y no cesan con las amenazas de llevarme a prisión”.

Para el líder cristiano de 48 años de edad, que ya enfrentaba una acusación por supuesto “desacato”, estos dos nuevos delitos son parte del acoso que padece hace años, pero que se ha intensificado en los últimos meses.

El pastor también asegura que los actos de hostigamiento en su contra se deben a su capacidad de convocatoria y a su rechazo del régimen que impera en el país. “Quieren que deje de ser pastor, quieren que deje de predicar la palabra de Dios, pero la justicia tarde o temprano prevalecerá sobre la maldad”, dijo.