Prensa oficial vuelve a la carga contra “ciberdisidentes”

“Sin principios, sin ética, sin legitimidad, sin verdad”, así calificó a los opositores cubanos que se expresan en Internet el diario oficialista 5 de septiembre, de la provincia de Cienfuegos.

El artículo menciona a pocos disidentes por su nombre y trata de relacionarlos con el presidente encargado de Venezuela, Juan Guaidó. Los calificativos son tan altisonantes como pintorescos: “cipayos del imperio”, “asalariado de la Casa Blanca”, “huérfanos de ética”, “tristes lamebotas de una potencia extranjera”…

“Tal franja mercenaria, donde convergen intelectuales, periodistas, “activistas”, introduce matrices de opinión en las plataformas sociales, siempre de acuerdo con la cartilla oficial del decálogo de la USAID, e intenta sumar acólitos, bajo el manto de procurar transformaciones que repercutirán en la mejoría de vida de todos los cubanos, en tanto el actual proyecto no funciona”, expresa el periódico.

El autor, Julio Martínez Molina, utiliza varias divisiones para separar a los “ciberdisidentes” en grupos, según su grado de oposición al gobierno. En uno de esos grupos entran los influencers más radicales, sobre los que cae con especial encono:

“El otro segmento está compuesto por los cibercochinos, como con suma precisión los califica Álex Guerrero Cubano, al referirse a Ota-Ola (…) u a otros especímenes de la deleznable fauna de youtubers terroristas de Miami”.


Pero lo mejor quizá no sea eso, sino que denigra a quienes ven sus programas y leen los medios alternativos digitales por su presunta debilidad mental, propia de gente inferior a la que la “vanguardia revolucionaria” debe seguir guiando hasta que lleguen a su mayoría de edad.

“No obstante nuestra cuota de ingenuos, tontos útiles y gente que les hace el juego al no sopesar la mentira que les están intentando vender, la inteligencia colectiva del pueblo cubano también rechazará al imperio en dicho plano”.

En los últimos meses el régimen cubano arreció la persecución contra opositores, desde activistas LGBT+ hasta miembros de organizaciones políticas disidentes. El caso más sonado ha sido el del líder de la UNPACU, José Daniel Ferrer, preso desde hace tres meses y sometido a torturas psicológicas y físicas.

EL régimen se vale de todos los medios a su disposición en esta campaña, incluyendo la prensa oficial, cuya influencia sobre los cubanos es prácticamente monopólica.