"Nadie sabe qué va a pasar con el dinero en Cuba", una nueva era económica en la revolución

 

"La gente en la calle sabe más de economía que los sesudos que la inventaron", dice Elías Almaguer, chofer de un microbús que va a Cojímar, refiriéndose a las recientes medidas económicas anunciadas por el gobierno, para contrarrestar la fuga de capital, "esas medidas se traducen en seis palabras: se fueron del aire las mulas".

"Yo le dije ayer a Enriquito, que tiene una moto eléctrica que cree que es lo mejor del mundo, que esa moto no va a valer nada dentro de unas semanas. Y le dije al Bebo, que vendiera el almendrón ahora, porque el mes que viene va ser solo una bola de chatarra, cuando empiecen a entrar piezas de autos y de motos, y hasta pongan la venta de autos".

Antonio Blanco, pescador de Santa Fe y padre de una numerosa familia, opina que ahora la "mula" será el Estado. 

"Pero enredan mucho la pita con eso de una 'tarjeta habiente', y el depósito del dinero en el banco. Es mucho papeleo para comprar un televisor".

Ismael Moreno, un economista de profesión que se desempeña ahora como promotor de arte, considera que el anuncio en la Mesa Redonda sobre las tiendas nuevas para vender en moneda dura, es simplemente la dolarización de la economía.

"Nadie sabe qué va a pasar con el dinero en Cuba, porque mira que se esperó para que quitaran la doble moneda y ahora resulta que hay cinco, o seis". Para Moreno es evidente que se acerca un golpe para la gente que tiene dinero.

"Porque es mucho lo que la revolución tiene que salvar, sobre todo su reputación. Por eso van a llegar a donde sea. No fue gratuita la frase del vicepresidente Valdés Mesa cuando dijo, que eran un hueso duro de roer".

 

 

En cambio Alexis, zapatero particular, junto a una estiba de zapatos rotos, entre agujazos acepta contestar: "Todo sigue igual. No hay de qué alarmarse".

Termina de coser un par de chancletas de una mujer que espera pacientemente, sentada sobre un saco de arena. Le paga y se va. Alexis toma el par de zapatos siguiente: unas botas con las suelas abiertas como si tuvieran hambre. Las levanta y murmura:

"Cuánto habrán caminado estos 'bichos'. Y aún lo que les queda por  recorrer. Este par de botas somos nosotros, el pueblo. Remendarnos y seguir adelante. Por eso nada de lo que se habló en la Mesa Redonda tiene que ver con nosotros. Eso fue para los que tienen zapatos nuevos".

El rumor de que el CUC dejaría de valer, corrió como una brisa por los barrios y gente que guarda dinero, dueños de paladares y cafeterías, y de otros negocios particulares, y también el "Mercado negro", tuvo dudas, hubo análisis, y se ven ahora vendedores de CUC apostados en las esquinas de la CADECA, cambiando los CUC por CUP, o por dólares.

Joaquín Vázquez, otro padre de familia, de Jaimanitas, que guarda muchos títulos bajo el colchón y al final tuvo que sobrevivir del mar, a la pregunta sobre las nuevas medidas económicas, satiriza:

"Lo que anunciaron en resumen fue, que volverán los rostros de Grant, Jackson, Franklin, Washington y Lincoln, a pasearse por la 'Ciudad Maravilla'. Pero lo que nadie dice es que la revolución es una espiral, donde en distintos puntos se repite. Esto ya lo hemos vividos antes: primero con las tiendas del oro, luego con las diplotiendas, ahora con las nuevas 'tiendas habientes', que es como las llamo: 'tiendas habientes', para los que tienen dólares… y dientes".

Francisco
Correa
Escrito por Francisco Correa

Francisco Correa Romero. Guantánamo 1963. Escritor y periodista. Ganó los concursos nacionales de cuento Regino E. Boti, Tomás Savigñón y Ernest Hemingway, además de varios premios internacionales por sus crónicas y reportajes. En 2010 obtiene premio de ensayo sobre Liberalismo en Cuba y en 2011 la editorial Latin Heritage Foundation publica su novela Pagar para Ver. En 2012 obtiene el premio Novelas de Gavetas Franz Kafka con "Larga es la noche".