Muere en Camagüey Armando Sosa Fortuny, el preso político más longevo de Cuba
El opositor Armando Sosa Fortuny, que pasó 43 de sus 76 años en cárceles del régimen cubano, falleció en un hospital de Camagüey. Las autoridades nunca lo liberaron a pesar de su avanzada edad y delicado cuadro de salud
Armando Sosa Fortuny. /Foto: Observatorio Cubano de Derechos Humanos.

El preso político y opositor cubano Armando Sosa Fortuny, de 76 años, murió este lunes en Camagüey, según confirmaron familiares desde la Isla y líderes del exilio desde Miami.

El exilio responsabilizó al régimen de La Habana por mantener cautivo a Sosa Fortuny hasta el final de sus días, a pesar de su avanzada edad y sus padecimientos de salud, señala una nota de la agencia EFE.

En 2017, Armando Sosa sufrió un accidente cerebro vascular que le dejó secuelas de movilidad en la parte izquierda de su cuerpo, y el mes pasado fue ingresado en la clínica de la prisión en que estaba en Camagüey, a causa de complicaciones asociadas a la diabetes que padecía.

El opositor murió en el Hospital Amalia Simoni, de la ciudada de Camagüey, según contaron fuentes a Radio Televisión Martí.

La madre del preso político Misael Canet Velázquez, que cumple sentencia en la misma cárcel en que encontraba el fallecido, habría dicho que este indicó que durante un recuento de prisioneros en la cárcel, “un oficial pidió un minuto de silencio (…) por el fallecimiento de Sosa Fortuny”, indica la nota, que señala a un primo de Sosa como el familiar que confirmó la información.

De acuerdo el reporte, el opositor expresó su deseo de irse al exilio tras su liberación, y habría pedido “a sus colegas de lucha en Estados Unidos” que reclamaran sus restos para descansar finalmente “en tierra de libertad”.

 

 

Al conocerse la noticia del deceso, el exiliado Orlando Gutiérrez Boronat, del Directorio Democrático Cubano, declaró en un comunicado que “hemos perdido un cubano grande, hemos perdido un patriota”,  y calificó la muerte de Armando Sosa como “otro crimen más de lesa humanidad cometido por la dictadura (…)”.

Alejandro González Raga, del Observatorio Cubano de Derechos Humanos (OCDH), expresó que “el régimen decidió que [Sosa Fortuny] muriera en prisión y allí murió”.

Armando Valladares, otro líder del exilio histórico cubano en EEUU, exaltó el ejemplo de Sosa Fortuny  y consideró que “no se hizo lo suficiente” para liberarlo de las condiciones en que se encontraba recluido.

El fallecido opositor pasó en cárceles cubanas un total 43 de los 76 años que vivió. Primero, cumplió parte de una sentencia entre 1960 y 1978. Luego se fue al exilio, pero regresó a la Isla en octubre de 1994 como parte de un grupo armado. Aunque Sosa Fortuny no usó las armas, fue condenado a 30 años de privación de libertad por los delitos de “entrada ilegal y actos contra la Seguridad del Estado”, asegura el reporte de RTV Martí.

De la sentencia original solo alcanzó a cumplir 25 años tras las rejas.

En esos años los colegas del opositor denunciaron que las autoridades cubanas le negaban sus derechos básicos e incluso le impedían el acceso a medicamentos que le enviaban desde el exterior.

Además de elogiar a Armando Sosa, exiliados cubanos convocaron a una rueda de prensa que tendrá lugar este miércoles, indicó EFE.