Decenas de migrantes cubanos atrapados en Costa Rica se quejan de precaria situación
Embarazadas y menores conforman el grupo de medio centenar de cubanos que permanece en un precario campamento en la región rural de La Cruz de Guanacaste, Costa Rica
Campamento de refugiados, La Cruz en Costa Rica
 

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Embarazadas y menores conforman el grupo de medio centenar de cubanos que permanece en un precario campamento en la región rural de La Cruz de Guanacaste, Costa Rica.

Son el remanente de unos 400 caribeños que en agosto último habían quedado varados en la localidad tica de Peñas Blancas, fronteriza con Nicaragua y que fueron alojados en La Cruz.

“Quedamos 48, hay 3 embarazadas y tres niños, uno con discapacidad física”, dijo a Radio Televisión Martí, Adam Ramírez Arango, uno de los migrantes, quien agregó que el resto partió de manera irregular hacia la frontera de México con EEUU, en medio de una pandemia y férreas restricciones migratorias.

Adam Ramírez, en el campamento de refugiados, La Cruz en Costa Rica


Al norte, les queda Nicaragua, país que mantiene sus fronteras cerradas debido a la crisis sanitaria y solo permite el ingreso a aquellas personas que porten una constancia oficial del resultado negativo de la prueba por COVID-19.

El gobierno de Costa Rica ha decidido mantener a los cubanos en su territorio y no optar por la deportación, proceso que tradicionalmente el gobierno de San José no lleva a vía de hecho en el caso de los caribeños, siempre y cuando no contravengan las leyes del país.

Cabe recordar que a finales de 2015, Costa Rica acogió a 4, 817 provenientes del Tapón de Darién, Colombia.

El entonces presidente Luis Guillermo Solís enfrentó aquel éxodo y gestionó con éxito el cuidado de los cubanos y su posterior traslado aéreo a México y El Salvador.

Hoy, el campamento de La Cruz, habitado por 27 hombres, 18 mujeres y 3 niños, todos cubanos, está cercado y custodiado por cuatro agentes de la Dirección de Inmigración.

José Angel López salió de Cuba en busca de un sueño de progreso y libertad, cruzó la selva colombiana y en Costa Rica, las instituciones a las que recurrió en busca de ayuda jamás lo atendieron.

“Entre ellas, la Agencia de Naciones Unidas para Refugiados, (ACNUR), nunca nos ayudaron, siempre nos dejaron en pausa y ningún funcionario del gobierno ha venido a dar la cara”, dijo.

En entrevistas con Radio Televisión Martí, representantes de ACNUR en Costa Rica han asegurado que desde el primer momento la agencia se hizo presente en el lugar y asistió al Gobierno en las necesidades humanitarias de este grupo.

Asimismo, indicaron haber participado en las gestiones con las diferentes entidades gubernamentales para que los cubanos fueran recibidos en La Cruz.

Una decena de estos migrantes cruzó el Darién proveniente de suramérica, el resto llegó a Costa Rica vía Nicaragua, algunos hace seis meses, otros hace más de un año.

Desde enero 2019, el régimen de Daniel Ortega en Nicaragua brinda a los cubanos facilidades de viaje.

Solo es necesario pasaporte vigente, un boleto aéreo de ida y vuelta, llenar el formulario de Solicitud de visa que llega por correo electrónico, y pagar 30 CUC por el visado.

En el campamento, la atención sanitaria corre a cargo de una doctora y un equipo de paramédicos con dos ambulancias de la Cruz Roja, que permanecen en el sitio entre las 7 am y 4 pm. La alimentación está garantizada tres veces al día.

“Según nos han informado el contrato con la Cruz Roja termina el próximo día 30,” dijo Ramírez que como la mayoría, salió de Cuba vía Nicaragua.

Yonalky Ruíz está embarazada, se encuentra en el campamento desde el 7 de agosto de 2020 con su esposo y su hijo de 12 años, que sufre parálisis del brazo derecho.

“Me encontraba en condiciones de calle, no tenía para pagar el alquiler y nadie me ofreció ayuda por eso estoy aquí”, dijo la mujer que tiene cinco meses de embarazo y padece diabetes.

Entre 10 y 6 cubanos conviven repartidos en 8 carpas, blanco de los fuertes aguaceros que por esta época asolan con furia el interior de Costa Rica y provocan, entre otros inconvenientes, la filtración del agua.

“Cuando llueve casi perdemos lo poco que tenemos porque la lona de las carpas no aguanta y penetra el agua”, dijo el joven de 34 años que dejó su natal Matanzas hace poco más de un año en busca de mejores oportunidades.

Los migrantes quedan impávidos ante el diluvio y el consiguiente lodazal que rodea el refugio, carente de un camino asfaltado para llegar hasta los servicios sanitarios portátiles.

“Agua y lodo, es lo que tenemos", cuenta Ramírez.

Hasta el momento, ninguno de los cubanos en el campamento ha contraído el coronavirus pese a un aumento de casos reportados en las últimas semanas en la zona que ha obligado a las autoridades sanitarias de La Cruz a decretar la alerta naranja.

Según cifras de la Agencia del Alto Comisionado para Refugiados de Naciones (ACNUR) en Costa Rica ha registrado a más de 1,000 ciudadanos provenientes de Cuba en lo que va de año.