La Cuba comunista regresa al primitivo "trueque"
El grupo tiene 410 personas y Triff Delgado cuenta que generalmente se intercambia comida y aseo, artículos de primera necesidad
 

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La Cuba comunista está regresando al primitivo "trueque", en medio de una profunda crisis alimentaria agudizada por la pandemia del nuevo coronavirus.

En una entrevista para Cubanet, la residente en La Habana, Eleanne Triff Delgado contó su experiencia descubriendo que ahora en medio del confinamiento existían estos intercambios.

En un momento donde ella necesitaba conseguir frijoles o cualquier otro tipo de grano y la escasez decía presente, una amiga la llevó a dar con un grupo de Telegram llamado "Intercambio y Trueque".

El grupo tiene 410 personas y Triff Delgado cuenta que generalmente se intercambia comida y aseo, artículos de primera necesidad. Sin embargo, en ocasiones también se truecan medicinas y ropa.

"He cambiado aceite de la bodega por piñas para hacer compota para mi hijo. Cambié unas sopas instantáneas por una caja de jugo de tomate; detergente en polvo por frijoles negros", añadió la cubana.

Además, existe un formato y unas "leyes" dentro del grupo: no se puede promocionar ni vender nada, y tampoco enviar cadenas.

"Muchos intercambios se frustran porque están lejos las personas, en otros municipios y ahora no hay transporte", lamentó Eleanne.

Desde septiembre anterior el país se encuentra en una "segunda versión" de Período Especial, cuando el gobernante cubano, Miguel Díaz-Canel dijera que entrábamos en una "situación coyuntural".

Con la llegada del coronavirus a la isla, el pasado 11 de marzo, la escasez se anquilosó más, si eso era posible. Constantemente los cubanos de a pie deben hacer largas filas, de decenas e incluso cientos de personas, para comprar los pocos productos que se ofertan.

La situación con el desabastecimiento de comida y demás productos de primera necesidad es tan grave en Cuba, que este 29 de agosto se anunció la limitación de compra a los municipios de residencia, algo sobre lo que muchos habaneros han expresado preocupaciones y malestar.

Tal medida, según entendieron muchos, supondría que las personas sólo podrían comprar artículos y bienes de primera necesidad en los establecimientos de sus municipios de residencia, con el riesgo de que lo necesitado o deseado no estuviese disponible. 

Asimismo, podría marginar o perjudicar a aquellas personas que residen efectivamente en un determinado municipio, pero tienen como dirección en su documento de identidad otro distinto, así como a aquellos que no tienen dirección de La Habana, pero viven allí.