Holguineros buscan alternativas ante déficit de gas licuado
Vuelven a ser el marabú y la leña de otras plantas la solución a la escasez del combustible para la cocción, pues la electricidad es muy costosa en proporción con el salario
Las listas para la reposición de la balita son una iniciativa ciudadana

En artículo titulado: No hay gas licuado en Holguín por “demoras en la transportación”, publicado el 25 de julio 2019 en este medio de prensa libre, se expusieron las dificultades a las que se enfrentaba el pueblo holguinero para adquirir la llamada balita de gas licuado de petróleo.

En aquella ocasión se pusieron de manifiesto dichas dificultades, con carácter local y sin previa publicación alguna de las medidas que hoy la administración del estado hace patente para toda la nación. Se comprueba así que la creencia, extendida en la población, de que Holguín es la probeta de ensayo de Cuba, es muy cierta. 

Hoy se sabe finalmente que existe una resolución que regula la compra de la balita, estableciendo a cada consumidor el derecho a la compra de una unidad cada tres meses, medida que, a no dudar, puede llegar a ser permanente.

Ante esta problemática los holguineros, como cada cubano de a pie, buscan alternativas que les permitan sortear la adversa situación, ya no coyuntural.

Los que aún no han sacado su balita de GPL han comenzado a organizarse para tratar de evitar languidecer en las interminables colas.

Para mejorar la probabilidad de no perderse han ideado un sistema de listado donde cada comprador debe anotarse y rectificar, en algunos puntos cada seis horas y en otros cada 12.

Elda Águeda, una de las que lleva el listado, comenta al respecto:

“Es la mejor idea que hay ahora mismo, antes una venía y se encontraba que los “borrachitos” ya tenían copado casi todos los turnos, a veces se acababan las balitas y una no cogía, ahora si está organizado, hay una persona encargada de llevar los turnos, cada cual sabe el número que le toca, aquí se han hecho listas de 400 y más personas”.

Al parecer la iniciativa ha dado resultados positivos, pues ha encontrado amplia aceptación. Sobre el caso, Juan García, que espera comprar su cilindro, explica:

“Este sistema es rápido y seguro, te anotas, rectificas y el día que ya te toca vienes y esperas a que llegue el camión, no se hace mucha matazón ni hay que pasar malas noches como en otras ocasiones. Claro, ha habido problemas de gente que se anotan y cuando llegan al otro día a rectificar no aparecen en la lista, pero en general hasta ahora está funcionando bastante”.

Esta iniciativa popular y espontánea resulta una muestra de cuánto pudiéramos lograr en materia de libertades, si todos nos propusiéramos organizarnos.

Pero como la medida adoptada por las autoridades de CUPET y del país obligan a los consumidores a adquirir este producto, de primerísima necesidad, con un ciclo de tres meses entre una compra y otra, existen muchas personas a las que ya se les agotó la reserva, como es el caso de Mario Perodín, un abuelo que ha encontrado la solución en los combustibles sólidos.

“Si no hay gas, mi chequera no me alcanza para gastar mucha corriente, si no tengo otra alternativa, ¿qué voy a hacer?, tengo que usar leña, no me voy a morir”.

Aunque se está cortando el marabú no sólo esta planta es atacada, sino que otros arbustos de sabana están siendo diezmados.

Una solución que viene a aportar su saldo negativo para la conservación de ecosistemas, aumento de la erosión de los suelos y todo lo que la deforestación conlleva a corto y largo plazo.

Ayudaría que el estado adoptara, como medida paliativa en medio de la crisis, la rebaja de los precios para el servicio eléctrico, de modo que se compensara en algo a los ciudadanos que solo podrán usar el fluido para cocer los alimentos.

Sin embargo, hasta la fecha, nada se ha dicho y tampoco es de esperar semejante bondad de parte de aquellos a los que no se les retrasa la hora de las comidas.

Otra alternativa que han encontrado los habitantes de esta urbe es el uso de carbón. No obstante, actualmente este producto se ha encarecido y llega a costar hasta 100 pesos (unos cuatro CUC) cada saco, para quien logra encontrarlo.

En el territorio sólo la empresa forestal produce carbón vegetal a partir del marabú, pero lo destina a la exportación, lo que hace que se haga imposible adquirirlo fuera del control de los traficantes o de algunos campesinos que se dedican a atender pequeños hornos en lugares lejanos de la ciudad.

Los holguineros siguen buscando soluciones, sin encontrar respuesta gubernamental que ponga punto final a una crisis económica que afecta al pueblo por más de 60 años.