Ariel Maceo: La poesía es un peligro, un escenario de guerra

La poesía para Ariel Maceo Téllez es una protesta, un escudo y la salvación en medio de un país que se desfigura a diario. Mientras imagina los próximos versos para escribir, la policía política lo sigue con lupa
 

Reproduce este artículo

La poesía para Ariel Maceo Téllez es una protesta, un escudo y la salvación en medio de un país que se desfigura a diario. Mientras imagina los próximos versos para escribir, la policía política lo sigue con lupa. En Cuba, ser artista puede ser riesgoso.

Ariel, es poeta y fotógrafo, graduado del Centro de Formación Literaria “Onelio Jorge Cardozo”. Su texto Último cumpleaños fue publicado por Bruma ediciones (Argentina) y ¿Sabes quiénes son los monstruos?, por la Editorial Guantanamera (España). Actualmente labora como CEO de la editorial independiente Oncritika.

“Soy un joven cubano nacido en La Habana (1986), patriota, futbolero, escritor, fotógrafo, activista, disidente político. Un hombre muy sincero, ese yo”, dijo en entrevista a ADN Cuba.

“Tenía muchos deseos de escribir, y la verdad, no sabía cómo empezar, así surgió el poema “Marcha Marcha” sobre un gato que había en el barrio”, contó.

Según afirma, desde pequeño le gustó mucho leer. Su mamá lo enseño y desde entonces devoró todos los libros de narrativa y ciencia ficción que tenían en casa.

“Por unos libros de Pablo Neruda me di cuenta que estaba haciendo poesía. Sentí que estaba haciendo algo mágico, parece superficial y cursi, pero es real. La poesía de lo poderoso pasa a lo peligroso. La poesía es un peligro, un escenario de guerra. Es mi arma”, subrayó.

“Me gusta como la imagen de mi verso poético logra penetrar al espectador y crear un universo dentro de su cabeza”.

“¿Qué me guía? La Cuba de hoy, la Cuba contemporánea, miserable, del ron, de Varadero, de la marihuana, la cocaína, de los solares en La Habana Vieja. La Cuba de la rumba y el bolero, de Celia Cruz, Willy Chirino, Omara Portuondo, la de Rosita Fornés… eso es lo que guía mi poesía”, afirmó.

Para Ariel, su obra “es censurada porque es contestataria, real, que cuenta la Cuba miserable que vivimos y la gráfica, la hace visible”.

Sobre la constante persecución, acoso, amenazas, interrogatorios y arrestos arbitrarios impuestos por la Seguridad del Estado, advirtió: “El régimen se la pasa hostigando a los artistas independientes, y no les da espacios para exponer su obra”.

“Los interrogatorios son horribles, en un cuarto sombrío, donde te están grabando, te coaccionan, te proponen cosas, te presionan… Estamos hablando de un escritor joven siendo perseguido por la policía política de un país, así es como funciona Cuba, un país muy loco”, señaló el artista.   

“Mis enfrentamientos con la Seguridad del Estado me han llevado a ser mejor persona, a ser mas patriota, a amar mucho más a mi país, y a creer en mi literatura, a saber que estoy en el camino correcto. Han sigo muchos años de sangrar…”, aseguró.

Afirmó además el joven poeta: “Para la Cuba de hoy estoy previendo el peor de los escenarios. Una Cuba en medio de un estallido social, que está aquí a la puerta de todos. Y temo por mi vida, soy uno de esos tantos que la policía política puede parar por la noche y darle un tiro”.

No me interesa dejar de hacer poesía, mi poesía temeraria. Hacerla es mantener el escudo que me defiende, si dejo de escribir es traicionarme a mí  mismo, a mis amigos, a mi familia. Tienen que matarme”, expresó convencido.

A continuación compartimos el poema de su autoría “La mosca y el flan”. “Lo escribí en La Habana Vieja, en la Loma del Ángel, tomándome un café americano”:

 

Dicen en la esquina que tú eres la mosca

yo soy la mosca

los que venden el periódico son la mosca

los policías son la mosca

los sacerdotes son la mosca.

Dicen en la esquina que tú eres la mosca

porque revoloteas sobre un flan en el que alguien hunde el dedo

para sentirlo cálido

y húmedo.

Alguien que mete el dedo en el flan

con la misma habilidad con que yo le meto el pene a la mujer que amo.

Y ella lo disfruta

abierta

mojada.

Y tú eres una mosca lamentándote de verme.

Encharcando las paticas en la viscosidad de un flan

donde otras moscas se hunden para saborear la felicidad.

La misma felicidad con que yo me vengo dentro de la mujer que amo.

 

Dicen en la esquina

que tú eres la mosca porque salió en el periódico

y los periódicos de La Habana no mienten.

Eso dicen ellos.

Así que si eres una mosca

debes interpretar bien tu papel

remangarte el pantalón

meter las paticas en la mierda

y hacer lo necesario para sobresalir

porque si no vas a quedar en el olvido.

Vas a quedar como esas otras moscas

que también revolotean sobre el flan que es este país

en el que ahora voy a meter mi pene

para refrescarme.