“Bendice a todos los cubanos”, pide a Shangó Adalberto Álvarez

El importante compositor y director de orquesta sonera Adalberto Álvarez, celebró otro aniversario de su consagración a la deidad de origen yoruba Shangó
 

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El importante compositor y director de orquesta sonera Adalberto Álvarez, celebró otro aniversario de su consagración a la deidad de origen yoruba Shangó, gracias al sincretismo identificada también con Santa Bárbara.

“Gracias Shangó mi padre por cuidar de mí y los míos en estos 36 años que hoy cumplimos juntos”, expresó el legendario músico cubano, al compartir en su perfil de Facebook una fotografía de su homenaje al santo en el altar que le tiene preparado en su domicilio.

“Salud solamente es lo que te pido para mí, para todos los que bien me quieren y para mi familia. Pon tu mano y bendice a todos los cubanos”, añadió Álvarez.

Changó o Shangó pertenece al Panteón Yoruba, es el orisha de la justicia, de los rayos, del trueno y del fuego. En la santería sincretiza con San Marcos y Santa Bárbara.

Shangó es considerado uno de los orishas más populares y el Rey de la Regla de Osha. Es la deidad de los truenos, los rayos, la justicia, la virilidad, la danza y el fuego. Su vinculación con la música es evidente, pues se le cataloga como dueño de los tambores Batá, Wemileres, Ilú Batá o Bembés, de la danza y la música; representa la necesidad y la alegría de vivir, la intensidad de la vida, entre otros atributos.

En ese sentido, Adalberto Cecilio Álvarez Zayas (1948) bien puede sentirse bendecido por Shangó, pues desde que “se hizo el santo”, la popularidad y significación del artista en la cultura cubana ha alcanzado gran altura.

Luego de su publicación de este lunes en honor al santo, Adalberto recibió muchas muestras de afecto, por lo que escribió un post de agradecimiento:

"Quiero agradecer de todo corazón las muestra de cariño y los hermosos mensajes recibidos en el día de ayer, les puedo asegurar que los leí todos, nombre por nombre (más de 6000) que es lo menos que se puede hacer para agradecer tan bonito gesto, y me dio mucha alegría y sorpresa al mismo tiempo ver entre todos estos a amigos de los que no sabia hace mucho tiempo y que sin embargo la amistad aunque de lejos se ha mantenido en todo momento. Personas también a las que no tengo el gusto de conocer personalmente y se tomaron su tiempo para hacerme llegar sus mensajes".

"Gracias nuevamente y ojalá que salgamos pronto de este mal momento para poder reencontrarnos físicamente y que el Son vuelva a sonar en vivo y en directo. Bendiciones y un gran abrazo", expresó en Facebook.

El compositor, escritor, arreglista, cantante y pianista, famoso en el mundo como “El Caballero del Son”, ha realizado antológicas innovaciones y aportes a ese género tradicional y contemporáneo. Es el sonero cubano más versionado en el ámbito latino de los últimos 30 años, y ha escrito para figuras como Gilberto Santa Rosa.

Con una larga discografía en toda su carrera, Adalberto Álvarez cuenta con más de 25 discos, dentro de los que se encuentran: Mi linda habanera, Para bailar casino, El son de Adalberto suena cubano, Jugando con candela, Sonero soy, Locos por el son, El Chévere y El Caballero, Y qué tú quieres que te den, Omara con Adalberto, Los super éxitos de Adalberto, SON 14, entre otros.

En la famosa a canción Y qué tú quieres que te den, precisamente, el artista hace un repaso por la santería cubana, un homenaje a la fe de muchos de sus compatriotas y la cultura nacional: “Desde el África vinieron/ y entre nosotros quedaron/ todos aquellos guerreros/ que a mi cultura pasaron…”

En una parte del tema, el cantante de la orquesta de Adalberto se detiene a alabar, al ritmo del son contemporáneo (también conocido como salsa), a su orisha: “Mira caballero sencillamente llegó el rey de la música/ el rey de las mujeres/ el rey del tambor/ llegó/ ¿Tú sabes quién? / ¡Changó!/ Y mira como dice el coro caballero/ y dice que/ Y el que tenga algo rojo/ ¡Que lo saque! / repito Yo/ El que tenga algo rojo/ ¡Que lo saque!/ ¡Anda! (…) Y el que tenga un collar de changó/ ¡Que lo saque! (…) El que se meta conmigo se mete con Changó/ Si tú te mete conmigo te mete con Changó/ Yo soy el dueño del tambor…”