El régimen no para: calabozo y multa por llevar mal puesto el nasobuco

La saga de las multas por el mal uso del nasobuco no termina en La Habana. Un joven cubano pasó dos horas en un calabozo y le aplicaron dos mil pesos de multa por uso indebido de la mascarilla
El régimen no para: calabozo y multa por llevar mal puesto el nasobuco
 

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La saga de las multas por el mal uso del nasobuco no termina en La Habana. Un joven cubano pasó dos horas en un calabozo y le aplicaron dos mil pesos de multa por tener mal colocada la mascarilla. El régimen cubano es especialista en extremismos y la pandemia ha desatado, aún más, el abuso de poder.

Nenuko Tëämpësäd, como se nombra este ciudadano en Facebook, denunció que lo llevaron esposado luego de arrestarlo por el uso incorrecto del nasobuco en “las vías públicas, ómnibus, autos e interiores de los centros laborales”, tal como establece El decreto 14 De las Infracciones contra la Higiene Comunal y las Medidas Sanitarias para la Etapa de Enfrentamiento a la COVID-19, que entró en vigor a inicios de septiembre pasado.

Según Nenuko solo tenía fuera un pedazo de la nariz y lo consideraron “como un delincuente en mi vida me habían puesto unas esposao”. Además, refirió que los policías incumplen las mismas normativas por las que multan a los cubanos comunes: “Ellos si pueden tenerlo abajo porque les da la gana. Sin embargo, yo ando con mi nasabuco pa cuidarme yo y a los demás, se me baja y se me sale la nariz y ahí están los cazadores esperando que se te caiga el nasabuco o se te safe” contó molesto.

El joven aseguró que antes no quería ver la realidad pero que ahora le ha tocado vivirla, especialmente en momentos donde la economía está resentida y las “famosas” multas se duplican en un corto periodo de tiempo: 

“No quería ver la realidad, pero hoy me tocó vivirla y verla con mis ojos. Toda la cuarentena tranquilo en casa siempre sin un tiket hoy salí y vaya me echaron 2000 x uso incorrecto del nasabuco yo no trabajo así que no voy a pagar na”, expresó en su post.

Otros usuarios se sumaron a su reclamo exponiendo sus propias experiencias en los comentarios. Por su parte, Yivelin Jaime dijo sentirse identificada con Nenuko porque “hoy mismo pague la mía, pero lo mío fue que se me corrió un poquito, no tenía ni los huecos de la nariz afuera y me dijeron 2000 por uso incorrecto pero la reclame y espero q esa inspectora se las vea bien mal porque no voy a parar”.

Asimismo, sucedió con Isander Paredes, a quien multaron en su puesto laboral y porque se le bajó un poco la mascarilla. “Estaba solo en el trabajo con la cabeza agachada y se me salió la nariz y en ese momento me cogieron y me la echaron”, comentó.

El mes pasado, cuando comenzó el estado de sitio de la capital cubana gracias a las férreas medidas, el escritor Luis Luisovich Jañez fue víctima, junto a otros cubanos, de una multa arbitraria por parte de la policía cubana. 

“¡Publícalo así es mejor para que se asuste la gente!”, sostuvo el oficial ante la pregunta de Jañez de ¿quién gana 2000 pesos en este país? y su afirmación de que el suceso saldría publicado. El también fundador y coordinador de Demóngeles, se preguntó: “¡Pero cómo coño no me voy a asustar si son 2000 pesos de multa!”.

El abuso de poder de las fuerzas represivas policiales se ha incrementado en el contexto de la pandemia y nada parece detener a aquellos que, ungidos por el régimen, se creen dueños de las calles y de los derechos de los cubanos.

La Gaceta Oficial No.44 Extraordinaria del 31 de agosto recoge las razones por las cuales un cubano puede ser multado en el contexto de la pandemia en la capital. El decreto 14 De las Infracciones contra la Higiene Comunal y las Medidas Sanitarias para la Etapa de Enfrentamiento a la COVID-19 en la provincia de La Habana tiene como objetivo “incrementar la exigencia, el rigor y el enfrentamiento a conductas de indisciplina y descontrol”.

Las multas a pagar por incurrir en alguna de esas infracciones van desde los 80 hasta los 120 dólares. Hasta el 26 de septiembre el monto total de las multas impuestas en La Habana sobrepasaba los 17 millones de pesos cubanos.