Militares cubanos no van a dejarse arrebatar negocio de remesas, dice experto
Lo que se esconde detrás de estos hechos es que los militares cubanos “están apostando a que Biden revierta las sanciones”, lo que es “altamente improbable que ocurra”, dijo un economista
Dólares y Raúl Castro. Fotomontaje: ADN Cuba
 

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La Fuerzas Armadas cubanas, que tienen bajo su poder absoluto la estructura empresarial clave de la isla, “no van a dejarse arrebatar” el pingüe negocio de las remesas pese al cierre este lunes de todas las sucursales de Western Union existentes en Cuba por sanciones de EE.UU., según The Havana Consulting Group.

El golpe de la administración de Donald Trump va dirigido a la financiera cubana de Cimex S.A (Fincimex), que pertenece al Grupo de Administración Empresarial S.A (Gaesa), un conglomerado bajo el control de las Fuerzas Armadas, que “se resisten a perder su principal fuente de ingresos”, precisó este lunes a EFE Emilio Morales, presidente de la firma de asesoría.

En realidad, lo que se esconde detrás de estos hechos que la mayoría desconoce y cuesta desenmarañar es que los militares cubanos “están apostando a que Biden revierta las sanciones”, lo que es “altamente improbable que ocurra”, dijo Morales.

“Están desesperadamente apostando a un segundo deshielo (tras el vivido en la era de Barack Obama) que los haga tomar oxígeno nuevamente”, apuntó el experto, para quien se trata de un “error de cálculo político y económico”.

 

Fuerzas Armadas cubanas y el control de las remesas

Para Morales, las últimas sanciones de Estados Unidos a Cuba están encaminadas a cerrar el “negocio” a través de las empresas que forman parte del entramado empresarial controlado por los militares cubanos, Gaesa, pero no buscan penalizar los envíos de remesas, puntualizó.

En ese contexto, el Gobierno cubano ha dispuesto de meses para ofrecer a Western Union una “ruta” alternativa hacia diferentes instituciones financieras que “operan en todo el territorio nacional”, tales como el Banco Popular de Ahorro o el de Crédito y Comercio, pero no ha sido así, señal de que asistimos, dijo, a un “forcejeo político”.

No obstante, al experto no le extrañaría que en unas semanas Western Union “esté de regreso con una nueva pasarela de pagos fuera del control de los militares”.

A la postre, sostuvo el economista, la decisión no está en manos del presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, sino en las del general Luis Alberto Rodríguez López-Calleja y Gaesa, una empresa “nunca auditada”, que funciona como un “Estado dentro de otro Estado” y que “se resiste a perder su principal fuente de ingresos”.

Y es que los civiles del régimen cubano “no tienen control sobre las remesas, quien tiene el control es Gaesa”, apostilló.

 

Bancarrota y sospechoso “boom” hotelero

Aproximadamente, el 48,5% de las remesas que llegan a Cuba lo hacen por vías informales (viajeros radicados en el exterior, por ejemplo,) y el resto se reparte entre diversas agencias, entre las que se encontraba Western Union con 407 locales de pago en la isla.

Pero en un momento en que la economía cubana está en “completa bancarrota”, sin acceso a líneas de crédito internacionales y en situación de impago de la deuda externa, las remesas “se convierten en un activo de alto valor estratégico”, según un reporte de la consultora.

A Gaesa no le interesa “poner las remesas en manos de una empresa civil” ya que significa “poner otros ojos a controlar el dinero que entra” al país caribeño.

Y cuestionó el origen del dinero que permitió durante el período 2017-2019 el “brutal crecimiento” de la industria hotelera, también en manos de GAESA y manejada en su mayoría por las Fuerzas Armadas, con la construcción de 57 nuevos hoteles de lujo a un costo de 2.378 millones de dólares.

“Obviamente, todo apunta a que las remesas constituyen un fuerte candidato a ser la real fuente de financiación para la construcción de esta exorbitante cantidad de hoteles”, afirmó. De lo contrario, se preguntó Morales, “¿por qué tanta resistencia de Gaesa a pasar el negocio de las remesas al Banco Central de Cuba?”.

Insistió en que, de todas maneras, las remesas “llegarán por todas partes” y por otras vías a Cuba, además de la muy posible aparición de “nuevos competidores en el mercado con novedosas soluciones y facilidades incluso más eficientes que la propia Western Union”, que cerró este lunes todas sus sucursales en la isla.

Pero “el oxígeno que mantiene a la cúpula gobernante en el poder se está haciendo cada vez más escaso”, enfatizó el presidente de la citada firma, que ayuda a entender el mercado de Cuba.

Según cifras manejadas por el experto, los ingresos de remesas en efectivo y mercancías a Cuba fueron en 2018 de unos 6 mil 666 millones de dólares, cantidad que supera los ingresos que el país recibe por turismo (2 mil 228 millones de dólares), exportación de medicamentos (600 millones), derivados de la minería (746 millones) y otros productos.

Cuando además la COVID-19 obligó durante ocho meses al cierre de aeropuertos, resulta evidente que el control del negocio de las remesas es un capítulo “estratégico”, un negocio “donde el costo lo paga el que envía el dinero y la mercancía” y resulta vital para la supervivencia de la cúpula gobernante.