Díaz-Canel ataca a activistas y se preocupa nuevamente por un estallido social
Díaz-Canel acusó a los activistas cubanos de ser mercenarios y de promover un estallido social en el país. El régimen se muere de miedo
Díaz-Canel se muere de miedo
 

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El presidente impuesto Miguel Díaz-Canel Bermúdez atacó, ayer 8 de octubre, a los activistas en la Isla y los acusó de mercenarios. En su aburrida comparecencia en el espacio oficialista Mesa Redonda, el gobernante del régimen evidenció su temor a un estallido social.

Durante unos agónicos minutos el mandatario afirmó que Estados Unidos promueve campañas dentro del país para desestabilizar el sistema y generar un revuelo. Según Díaz-Canel la política estadounidense es agresiva y brutal y “a eso se suman campañas de descrédito a la revolución y sus principales dirigentes que apuntan a quebrar la unidad, intoxicando todos los espacios en los que  trabajamos por enfrentar y resolver los problemas sociales y económicos y los prejuicios que todavía no ha superado nuestra sociedad; y por eso intentan dividirnos con temas  como el racismo, la violencia contra la mujer, el propio tema del reconocimiento a la comunidad LGBTI+, en todas esas cosas. 

A todos esos temas están dirigidos hoy los principales programas agresivos en materia de comunicación y descrédito, con buen financiamiento”. 

El presidente se refirió a los activistas que lideran estos movimientos en la Isla como mercenarios:

“Hay un ejército virtual de mercenarios viviendo al amparo de una campaña pagada, para pagar por ejemplo a los que se enfrentan a intelectuales y artistas comprometidos con la revolución. Se ataca con saña a dirigentes y líderes de opinión que defienden abiertamente la revolución y casi que se promueve el linchamiento virtual que apela a cualquier recurso por denigrante que resulte para silenciar voces y debilitar liderazgo.

Están tratando de lograr un estallido social en Cuba por intereses electorales y para quedar bien con la mafia anticubana radicada en Miami. Lo dicen descaradamente y no se ocultan para decirlo”, recalcó.

Al parecer el mandatario olvida el ejército de ciberclarias que ante cualquier orden acusa y difama a opositores y periodistas; empleando incluso las vidas privadas de quienes disienten para frenarlos en sus propósitos de liberar Cuba.

Las reacciones en redes ya comenzaron a sentirse, aunque más bien lo que abunda en internet son las burlas hacia los desvaríos del presidente y sus dotes artísticas para dibujar a mano alzada. 

Por un lado, el joven Ulises Padrón Suarez dijo en un tuit que:

“Es preocupante que Díaz Canel se refiera a la #ViolenciaDeGénero y la #ComunidadLGBTIQ+ y al #racismo como problemas manipulados por la oposición. Invisibilidad las demandas sociales y los grupos que legítimamente luchan al presentarlos como foráneos”.

En el mes de julio, Díaz-Canel también arremetía contra el activismo en la Isla. En ese entonces dijo que “en temas de derecho y sociedad no han desistido en la búsqueda de puntos de quiebre de la unidad nacional, magnificando los posibles disensos, respecto al matrimonio igualitario, el racismo, la violencia contra la mujer o el maltrato a los animales, asuntos en los cuales trabajamos seriamente para resolver deudas de siglos que solo la Revolución ha enfrentado”.

En ese entonces Díaz-Canel llamó a anticiparse a las manipulaciones mediáticas, cuando ni siquiera pueden controlar las barbaridades que dicen en espacios públicos los funcionarios del régimen. Cuba se ha convertido en la República del Meme, pero los únicos culpables de que el entorno político, económico y social en el país sea tan propenso al chiste son sus dirigentes, que en sí ya constituyen protagónicos de la comedia.

El 17 de septiembre, el mandatario mostró inquietud ante la posibilidad de disturbios en Cuba en una reunión con sus camaradas de la cúpula del poder.

En una videoconferencia con los gobernadores de cada provincia, dijo que “se evidencia (…) un llamado y un propósito a alentar un estallido social en el país”, mientras “se ataca con saña a dirigentes, a líderes de opinión, a intelectuales y artistas, que defienden el proceso revolucionario”.

Las palabras y el miedo se repiten en sus intervenciones. El régimen sabe que tiene los días contados.