Desaparecen restos de un cubano en cementerio de Manzanillo

Los restos de un cubano desaparecieron del cementerio de Manzanillo en 2020 y un año después las autoridades dan respuesta a la familia afectada; pero los huesos no aparecieron.
Cementerio de Manzanillo
 

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Los restos de un cubano desaparecieron del cementerio de Manzanillo en 2020 y un año después las autoridades dan respuesta a la familia afectada.

El director de la Unidad Presupuestada Servicios Comunales de Manzanillo, Julio Maceo Roble respondió tardíamente diciendo que se decidió sancionar al subdirector general del cementerio ya mencionado por la pérdida de los huesos y que los demás implicados serán separados de sus puestos.

Pero los huesos no aparecieron y no existe manera de aliviar el dolor de la familia afectada que confío en esa institución estatal.

La historia de los huesos perdidos

La denuncia del caso la hizo Maritza Sotto Oduardo en las páginas del estatal Juventud Rebelde en abril pasado. Los huesos de su padre, Rubén Sotto Ortiz se perdieron en el cementerio de Manzanillo en Granma.

Sotto Ortiz fue exhumado en noviembre de 2019 y sus restos colocados en una caja de metal con sus datos por fuera.

Cuando ocurrió la exhumación no existía un nicho para colocar los restos; a la familia le informarían cuando estuviera listo uno; Sotto Oduardo dio la información de contacto de uno de sus hermanos, residente en ese territorio.

En febrero de 2020, tras tres meses sin noticias, el hermano acudió al cementerio y le dieron un nicho y un turno para ir a depositar los huesos el 22 de ese mes.

Sin embargo, los restos habían desaparecido en esa fecha. La búsqueda continúo el 24 pero no arrojó resultados. Presentaron una denuncia en una estación policial y en marzo tenían un investigador para el caso que nunca realizó gestión alguna hasta que volvieron a quejarse en abril y les cambiaron el investigador.

El director de Comunales les comunicó que los restos habían aparecido, pero no era mentira porque eran huesos muy viejos y el cráneo del anciano muerto tenía una marca reconocible.

Más tarde encontraron la tapa de la caja de metal tirada en los escombros y nada de los huesos.

Sotto Oduardo es una anciana casi octogenaria que padece de diabetes y problemas del corazón. Cuando supo que apareció la tapa de la caja se preguntó: “¿Hasta dónde llega la insensibilidad de personas como estas, trabajando en un lugar tan sagrado para los seres humanos, y hasta qué punto podemos confiar en que nuestros seres queridos descansen en paz?”.

La cubana antes de la respuesta institucional dijo que : “Un robo de restos humanos, por la falta de control de la administración del cementerio y de la Dirección de Comunales. Y hasta la fecha no hemos tenido respuesta de la denuncia. Hoy es mi dolor”.

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