Desabastecimiento de medicamentos en Villa Clara
La escasez de medicamentos en Cuba afecta también la ciudad de Villa Clara, las personas pasan mucho trabajo para conseguir medicinas elementales.
Desabastecimiento de medicamentos en Villa Clara
 

La situación de crisis con los desabastecimientos de medicamentos en general de Cuba no es ya noticia. Lo es que no existan hoy antibióticos de ningún genérico ni denominación farmacológica ni en policlínicos ni hospitales, al punto de que no se puede asistir a pacientes en ellos con prescripciones que indiquen el empleo de los mismos. 

La penicilina, elementalísima y milenaria casi en estos casos del tratamiento de urgencias, brilla por su lamentable ausencia.

Siquiera la hay para los enfermos ingresados, ni existen en las farmacias controladas de la mayoría de las instituciones de salud, no digamos pues qué habrá en las públicas atestadas con interminables colas para lo muy escaso y regulado.

Por ejemplo, en el Hospital Clínico-Quirúrgico Arnaldo Milián Castro, la estrella del sector en la provincia, solo tienen un medicamento salvavidas y es de uso endovenoso: el sulfaprín. Las versiones en tabletas (más comunes) u homólogos en ese espectro así existan similares, llevan semanas de faltar en boticas y no hay noticias inmediatas de recuperación.

Corriendo el riesgo que engendra enfermarse de una infección simple -o compleja-, la angustia estriba en tener que aportar consigo (si los hubiera de reserva en cada casa, o gracias a la apoyo de amigos, vecinos y familiares sensibilizados con tan ingente carencia) los remedios que combatirán las complicaciones que amenacen la vida del más común de los mortales.

Esta semana, varias madres del territorio refieren cómo fueron indicadas por los médicos que atienden a sus vástagos -en las consultas periódicas, corrientes o de emergencias- sobre el modo rápido de iniciar búsqueda y rastreo de antibióticos para el familiar botiquín o la alacena, pues “en caso de necesitarlos, es mejor tenerlos a mano aunque estén vencidos”.

A la lista de “los medicamentos prescindibles” que dejaron de entregarse meses atrás hasta por el famoso tarjetón de enfermos crónicos -como el ASA o aspirina para el corazón-, se sumarían ahora los que sí ni deberían tenerse en cuenta en semejante usurpación de la esperanza, dadas tan humanas fragilidades. 

La ausencia de proveedores internacionales de materias primas para la industria farmacéutica local, sí como los importados y terminados, fundamentalmente de laboratorios asiáticos, han disparado las alarmas en torno a qué irá a suceder de llegar a multiplicarse los actuales casos de dengue ya que el coronavirus, al menos en la región, da muestras de retroceso.

El pasado febrero, haciendo balance de la gestión (insuficiente, claro) durante el año precedente, la Empresa Comercializadora de Medicamentos (Emcomed) aquí “se comprometió a lograr mayores niveles de integración, aumentar la calidad de los servicios, así como perfeccionar los procesos de distribución y almacenamiento de medicamentos y materias primas.”

Tal enunciación remite a los albores de la más fina ilusión, más partidista que concreta, porque en ese “espacio de actualización y debate, que tuvo lugar en el Centro de Convenciones Bolívar, se analizaron  los indicadores de la seguridad y protección en el trabajo; de la tecnología de la informática y las comunicaciones en el centro, y del cumplimiento de trabajadores y proveedores, etc.”

Más nada se dijo sobre los niveles de abastecimientos futuros que eran esencia misma del sistema de atención ciudadana de la salud sin acceso a parangonados establecimientos militares como el Hospital Manuel Piti Fajardo, que según relatan altas de ingresos “está artillado con todo, hasta para la venida de una hipotética tercera guerra mundial.” 

Solo que “a pesar de la compleja situación económica, que tuvo como consecuencia (la ineficacia en) la previsión de recursos para el primer trimestre de 2019, los trabajadores dieron lo mejor de sí para cumplir con sus respectivas tareas” aseguró entonces Luis Alberto Gómez Rodríguez, director general de la Emcomed en Villa Clara al peródico local.

Aunque la necesidad de inversiones en el sector obliga a sus trabajadores a redoblar esfuerzos hasta la extenuación, en 2020, “la institución villaclareña previó alcanzar estándares de calidad superiores y avalados a nivel internacional.”

A la actual situación de desprotección masiva que nos arroba, con semejante entusiasmo productivo hemos finalmente arribado.