Virgilio Mantilla: injusta condena en la misma prisión de Orlando Zapata

Mantilla Arango cumplió dos meses de encierro en una cárcel cubana. Fue detenido en diciembre del 2020 y condenado a siete meses (bajo cargos falsos) por la difusión del pensamiento de José Martí
Virgilio Mantilla y homenaje a Orlando Zapata Tamayo. Fotomontaje: ADN Cuba
 

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Virgilio Mantilla Arango cumplió dos meses de encierro en una cárcel cubana. Fue detenido en diciembre del 2020 y condenado a siete meses (bajo cargos falsos) por sus actividades contestatarias y la difusión del pensamiento del Apóstol José Martí.

Para conocer su situación actual conversamos con la Dama de Blanco y activista por los derechos humanos Leticia Ramos Herrería, quien dio detalles para ADN Cuba de una conversación telefónica que sostuvo con Virgilio Mantilla.

“Gracias a Dios tuve la dicha de que mi hermano de lucha se pudiera comunicar conmigo. Me contó que lo tienen solo en una celda de la prisión de mayor rigor conocido como Kilo 8, continúa con varios problemas de salud, tiene infección en la garganta, muchos dolores en la columna y de la artritis que sufre que apenas le permite mantenerse en pie”, declaró.

Según la activista, Virgilio está sin medicamentos. “En la prisión le han dicho que allí no cuentan con medicinas para sus dolencias”, aseguró.

“También me alertó que, si en lo adelante notamos que no vuelve a comunicarse con sus hermanos de lucha, es porque lo llevaron a una celda de castigo. Dijo que está siendo amenazado constantemente por el mayor Juan Miguel, que es el jefe de esa prisión, un establecimiento diseñado para asesinos y delincuentes peligrosos”.

Virgilio Mantilla Arango es un viejo luchador por los derechos humanos con casi 30 años militando en la oposición. Es miembro de la coalición unitaria Compromiso Democrático y residente en el poblado de Céspedes, provincia de Camagüey.

En diciembre comenzó a ser hostigado por la policía política, debido a sus acciones en la calle repartiendo papeles impresos con pensamientos de José Martí. En cambio, la policía lo acusó formalmente del delito de “acaparamiento”, un ardid utilizado por la Seguridad del Estado para condenar a los opositores bajo el manto de un delito común, y así no tener que enjuiciarlo en una causa política.

A su llegada a la prisión, Virgilio Mantilla mantuvo una huelga de hambre que debió suspender por problemas de salud, después de que el tribunal municipal de Camagüey dejara sin efecto la multa impuesta por el presunto “acaparamiento”.

Su espíritu de lucha y sus convicciones democráticas se han acrecentado tras las rejas y desde la prisión envía un saludo a sus hermanos, a continuar el trabajo de expandir las ideas del Maestro, José Martí.

La conversación telefónica de este martes 23 de febrero, coincidió con el día en que se cumplió 11 años de la muerte de otro luchador por la libertad de la patria, Orlando Zapata Tamayo, tras una larga huelga de hambre de 86 días realizada en esa misma prisión camagüeyana.