Madre soltera necesita un hogar para su hijo con Parálisis Cerebral Infantil
Suinyn Rodríguez Castillo es la madre de Brayan, un niño de 12 años que padece una Parálisis Cerebral Infantil. Ambos carecen de un hogar estable, situación que afecta notablemente la calidad de vida de ambos.
​​​​​​​Suinyn Rodríguez Castillo, madre soltera, necesita un hogar para su hijo con Parálisis Cerebral Infantil. /Foto: ADN CUBA

 

Suinyn Rodríguez Castillo es la madre de Brayan, un niño de 12 años que padece una Parálisis Cerebral Infantil, desde su segundo día de vida, a causa de una presunta negligencia médica —según considera— que se produjo cuando los médicos le suministraron una cantidad demasiado alta de Intacglobin, un medicamento utilizado para tratar el la Ictericia del recién nacido.

Brayan Fabián Sobrado Rodríguez depende absolutamente de los cuidados de su madre, al punto de no poder ingerir alimentos por sí mismo. Tampoco controla sus necesidades fisiológicas.

Rodríguez Castillo tenía apenas 16 años en el momento en que nació Brayan.

La segunda dosis (del medicamento) le produjo un paro de 50 minutos, que lo dieron por muerto”, cuenta. Luego un doctor lo reanimó.

Esta familia se encuentra en una situación extrema. Carece de una vivienda estable donde vivir, pues deben trasladarse constantemente de un alquiler a otro.

El local que habita la madre de Suinyn, por otro lado, es demasiado pequeño para alojar a su hija y nieto, y tampoco tiene las condiciones requeridas para el cuidado de un niño con necesidades especiales.

Las gestiones de Rodríguez Castillo en la Dirección Municipal de la Vivienda de Marianao, municipio donde residen, han sido infructuosas, liberándose esa institución de toda responsabilidad, y remitiendo el caso a la Dirección Municipal de Trabajo y Seguridad Social, donde en 12 años solo le han facilitado una pensión de 237 pesos mensuales (menos de 10 dólares), que no alcanza ni para adquirir los elementos básicos para Brayan Fabián.

 

 

He ido a vivienda, me han peloteado y no me han resuelto nada”, asegura Suinyn, y añade: “Tengo que ir caminando con el niño en el coche a todas partes; el coche es demasiado grande, no puedo coger una máquina, no puedo coger una guagua”.

El Estado cubano se jacta en la escena internacional de ocuparse de los discapacitados, y exhibe en sus vitrinas de la prensa la integración social de algunos afortunados, pero en este caso no ha sido capaz siquiera de garantizar una vivienda decorosa para un niño con parálisis cerebral.

Un caso que también plantea una necesidad de vivienda es el de Yahaira Diéguez Naranjo, que a sus cinco años y padece neuropatía sensitiva autonómica hereditaria tipo IV, una enfermedad tan rara que en el mundo existen muy pocos casos, y en Cuba ella es la única.

El equipo de médicos cubanos que atiende el caso ha sido incapaz de estabilizar el cuadro de la niña, y las autoridades han desatendido las propuestas de diferentes instituciones y organizaciones que desde el extranjero han ofrecido su colaboración.

La niña necesita una habitación climatizada para combatir los cuadros febriles constantes, pero las pésimas condiciones constructivas del edificio donde reside, hacen que sea imposible agregar peso a la misma por el riesgo de provocar un derrumbe.

A pesar de los incontables reclamos de la familia, las autoridades gubernamentales de la Isla no han sido capaces de solucionar la necesidad de un aire acondicionado que requiere su caso, ofreciéndole una vivienda donde pueda instalar el equipo.