La familia de José Daniel Ferrer pide al régimen cubano una prueba de vida del opositor

Ya son 18 los días que lleva detenido por el régimen cubano el expreso de conciencia José Daniel Ferrer, coordinador de la Unión Patriótica de Cuba (UNPACU), la mayor plataforma disidente de la isla. Desde el 1 de octubre, que fue apresado junto a otros activistas, de los que cinco siguen en paradero desconocido, su esposa Nelva Ortega solo ha podido verle en una ocasión, el 4 de octubre, y durante veinte minutos, cuando fue a visitarlo al Centro de Operaciones de la Seguridad del Estado de Versalles, en Santiago de Cuba. Había permanecido incomunicado 76 horas, sin derecho a una llamada ni a un abogado.

Desde entonces Ortega no ha tenido ningún contacto con él, ni le han permitido entregarle medicinas a su marido (sufre de gastritis crónica). Es por esto que esta semana, su esposa denunció a través de un vídeo su desaparición. "Lo pueden tener en cualquier lugar, golpeado, torturado...". Hizo estas declaraciones tras intentar verlo en la cárcel de Aguadores, en Santiago de Cuba, el pasado 11 de octubre, donde según un oficial presentado como instructor del caso, el opositor cubano habría sido trasladado bajo la medida cautelar de prisión preventiva. Sin embargo, cuando Ortega llegó a visitarlo al centro penitenciario, donde le hubiera correspondido ver a Ferrer durante 30 minutos, le fue negado el acceso tras decirle que no aparecía en el registro.

Su detención, llena de irregularidades, ha sido denunciado ante el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas por la propia UNPACU y la ONG española Prisoners Defenders (PD) en un documento remitido el pasado 12 de octubre. En él se hace constar, según la información recabada, la intención del Gobierno cubano de fabricar pruebas falsas contra el activista para acusarlo de un delito común.

Estas no han sido las únicas voces de alarma durante estas dos semanas de cautiverio del opositor. También han hecho llamamientos al régimen cubano para su liberación el senador republicano Marco Rubio, el Secretario de Estado Mike Pompeo y el secretario general de la OEA, Luis Almagro, así como líderes activistas como Berta Soler, de las Damas de Blanco, Guillermo Fariñas; además de las ONGs Freedom House y Amnistía Internacional.

"Las autoridades cubanas llevan más de un decenio acosando e intimidando a José Daniel Ferrer García a causa de su activismo político. La detención de este líder de la oposición vino precedida de la identificación, por parte de Amnistía Internacional, de seis presos de conciencia en menos de dos meses", denunció Amnistía Internacional (AI) hace unos días.

Sin respuesta alguna por parte del régimen, AI seguirá presionando para que el disidente sea liberado. "El acoso contra José Daniel Ferrer es constante. Nosotros también documentamos lo que le sucedió en agosto de 2018, que estuvo incomunicado durante diez días", explicó al diario español ABC Louise Tillotson, responsable de AI Caribbean, que denuncia el comportamiento sistemático del régimen contra los disidentes. "Lo que vemos muchos en Cuba es que las autoridades fabrican cargos de delitos comunes contra activistas. Y en este caso lo que le hemos pedido a las autoridades es que digan claramente las razones por las que le tienen detenido, y que lo liberen. Lo que estamos viendo -continúa- es que por ahora parece que está incomunicado, de nuevo, como sucedió al principio de su detención. Lo que es preocupante, porque una detención sin acceso al mundo exterior en ciertas circunstancias puede constituir tortura y malos tratos".

Tillotson reconoce que en este momento desconoce el estado físico de Ferrer: "No tenemos más información que la familia". Y subraya que la detenciones de numerosos activistas, como el caso de Ferrer, es "la punta del iceberg, el tipo de represión más obvia que hemos documentado en Cuba. En un informe de 2017 entrevistamos a más de 60 cubanos en México, y lo que vimos es que la maquinaria de control sobre la libertad de expresión en Cuba es muy sofisticada. Documentamos cómo el gobierno utilizaba el control del sector laboral como una forma de silenciar las voces críticas». Las consecuencias de quitar a alguien su trabajo son muy similares a las que privarles de libertad. "Tiene el efecto de silenciar".

Lo preocupante de la detención de Ferrer, en opinión de Tillotson, es que tiene «un efecto inhibidor, porque es uno de los activistas con mayor perfil. Aumenta el clima de temor, algo que ya es bastante fuerte en el país. El de Ferrer es un caso simbólico en ese sentido».

La intención del régimen cubano con la detención de Ferrer habría sido, según un oficial explicó al propio opositor y a su esposa el día de visita, el 4 de octubre, era mantenerlo fuera de la calle antes de que tuvieran lugar las elecciones del pasado día 10 en el que Díaz-Canel fue elegido, sin sorpresas, presidente de la República de Cuba. Además, suponía también un castigo por su activismo contra las políticas del régimen y por su apoyo a las medidas emprendidas por el presidente Trumpo, tanto contra Cuba como contra Venezuela.

Si bien, Tillotson no se pronuncia sobre si la represión contra la oposición ha aumentado con la llegada al poder de Miguel Díaz-Canel, sí cree que es el resultado "de las nuevas medidas de Trump, y una mezcla de la crisis de derechos humanos que vive Venezuela. Todo eso eso ha tenido un impacto sobre la economía. También acaba de de haber elecciones y una visita de representantes de la Unión Europea. En ese contexto, el activismo es más activo y la represión es más obvia".

Tras la "acción urgente" de AI ante el régimen cubano, la organización se sigue movilizando en torno al caso de Ferrer. "La realidad es que en Cuba el sistema judicial no es independiente, lo que hace muy complicado poder movilizar el sistema legal respecto a este caso. Pero nosotros seguiremos presionando sobre el gobierno a nivel internacional. Y no solo por Ferrer, sino para visibilizar los casos de artistas, periodistas y otros activistas", concluye.