Policías y comunistas no aceptaron flores: padre Kenny cuenta su marcha del 15N

Vigilancia de la Seguridad del Estado, militarización del pueblo, irrespeto de castristas, acto de repudio y agresiones: así fue la manifestación del padre católico Kenny Fernández
Padre opositor Kenny Fernández Delgado el 15N
 

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El sacerdote católico Kenny Fernández Delgado dijo que marchó el pasado 15 de noviembre a favor del cambio en Cuba, pero los policías y los funcionarios del gobierno y el Partido Comunista no aceptaron las flores que les extendió como “símbolo de paz”.

“Caminé casi 4 km por el pueblo de Aguacate, Mayabeque, Cuba, regalando flores, bendiciones y saludos para todos”, contó Fernández en su blog de Facebook, sobre su participación en la ilegalizada Marcha Cívica por el Cambio.

Explicó que las autoridades lo dejaron marchar, “pero lo tomaron como una provocación contrarrevolucionaria. Los policías no aceptaron mis flores, aunque eso era y es un signo de paz y un regalo para las mujeres de su familia”.

Según el cura local, “la gente del Gobierno, el PCC, la FMC [Federación de Mujeres Cubanas]” tampoco correspondieron al gesto. En cambio, varias féminas del pueblo sí las recibieron, aunque “algunas tuvieron miedo”. Kenny Fernández dice que finalmente repartió unas 100 flores que llevaba el 15N.

“No pierdo las esperanzas de que algún día ellos y ellas me acepten las flores, porque mis flores nada tienen que ver con política, sino con el deseo de paz y amistad (me lo enseñó José Martí)”, afirmó el sacerdote.

En su testimonio, el padre Kenny relató que al llegar a una bodega varias mujeres advirtieron a las otras de la cola, delante de él, que no consintieran la entrega de flores. “Por qué condicionar la libertad de los demás en algo tan simple. Aquí en Cuba se viola hasta el derecho de aceptar una flor”, reflexionó el religioso.

Dijo que algunas personas le espetaron: “Tú no eres cura ni eres nada” y le exigieron “Vete de aquí”. También gritaron “consignas que la mayoría no coreó” y dijeron al religioso que “nosotros somos cubanos”, desconociendo la nacionalidad del párroco.

Ante el acto de repudio Fernández guardó silencio, pues estima que su misión “era regalar flores, no consignas”.

Añadió que desde hace más de cinco años es párroco en el pueblo de Aguacate. “¿Quién no sabe que soy cubano? Digo más: si volviera a nacer, nacería en Cuba; nunca he salido de Cuba y no pienso salir del país por el momento. A pesar de todo me encanta mi país, aunque me gustaría que cambiaran muchas cosas para mejor”, expresó.

Recordó que el 15N, “vino un miembro del Partido Comunista de Cuba y me arrebató con violencia mi ramo de flores blancas y las tiró contra el piso. Él vive en Viviendas Campesinas, Aguacate, y se llama Rodrigo. Pudiera ser mi abuelo. No le tengo ningún rencor. Seguiré regalando flores pase lo que pase”.

Ese día “en todo momento me sentí con una Escolta Presidencial de segurosos a dondequiera que iba. Los segurosos no me devolvieron el saludo. Creo que el PCC debería enseñarles que eso es parte de la educación formal mínima del ser humano”.

Según Kenny Fernández, hizo parte de su recorrido con varios policías caminando “muy cerca” de él, pero no le cerraron el paso.

En su trayecto de regreso a la iglesia del pequeño pueblo, el sacerdote contó al menos 10 automóviles oficiales, “entre patrulleros y otros carros del PCC o del gobierno”. Luego supo que en los alrededores del templo desplegaron “un camión de 'boinas negras' con perros incluidos, un carro jaula”, así como “personal de centros laborales de otro pueblo para custodiar la Iglesia Católica de Aguacate”.

“¿Cuánto combustible gastaron? ¿Cuántos recursos, tiempo y esfuerzo gastado? ¿¡Todo eso por 1 cura vestido de blanco regalando flores...!?”, cuestionó.

 

Padre Kenny Fernández seguirá manifestándose

A pesar de la experiencia represiva del 15 de noviembre, que se extendió a toda Cuba e impidió mayor participación popular en la convocatoria del grupo opositor Archipiélago, el padre Kenny Fernández afirma que usará sotana blanca y regalará flores “cada vez que pueda y quiera”.

“Seguiré defendiendo nuestra libertad de expresión sin miedo” y “denunciaré cualquier acto represivo contra mí”, añadió.

Sobre Fernández pesa una advertencia de la intendente del Consejo de Administración Municipal del municipio de Madruga, quien le dijo el sábado 13 de noviembre que si realizaba “cualquier actividad con aglomeración de personas fuera de la Iglesia, sería considerado un acto de contrarrevolución y caería sobre mí todo el peso de la ley”.

“Eso fue una amenaza contra el derecho de manifestación pacífica que es un derecho humano universal”, opinó el sacerdote. También denunció una “campaña de mentiras” contra él lanzada por la Seguridad del Estado.

“El 15 de noviembre comprobé una vez más que el problema de Cuba no es tanto que haya dictadores gobernando y reprimiendo, sino el miedo que les tenemos, y la grave falta de solidaridad con los presos políticos pacíficos”, lamentó Kenny Fernández.

No obstante, cree que el 15N fue “de los días más felices de mi vida”, porque se arriesgó por defender la libertad de expresión. “Probé el sabor de la libertad de expresión y me encantó y quiero más. Y aunque caiga preso seré libre en mi conciencia. ¡¡¡Viva el #15NCuba!!! Reafirmo que morir por la patria es vivir. La libertad vale más que todo lo que podamos entregar por ella, inclusive la vida”.

“Si caigo preso o muerto, moriré por seguir la voz de mi conciencia, aferrado a mi Señor Jesucristo, buscando el mayor bien para mi patria. Y Él me resucitará”, concluyó el padre Kenny Fernández Delgado.