Denuncian falta de higiene en transportación de alimentos en Cuba
Cual elemento demostrativo de la falta de higiene con la que se transportan y tratan los alimentos en Cuba, un usuario de Facebook compartió un video en el que se ve cómo se transportan huesos animales, presumiblemente aptos para el consumo humano o animal, en un carretón carente de mecanismos para la protección y la higiene de los alimentos
Los neumáticos del coche salpican agua a los huesos
 

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Desde su irrupción en el día a día de Cuba, las redes sociales han permitido que se evidencien con imágenes, audios y videos aspectos lamentables y nefastos de la realidad que el sistema cubano instituido por la llamada Revolución conforma.

No es que no se conocieran antes. Estaban en boca de muchos críticos y cubanos de a pie que los sufren. Sin embargo, gracias a Internet y espacios colaborativos como las referidas redes, ya al régimen les cuesta más negarlos, puesto que la evidencia gráfica no miente.

De nada valen entonces las campañas propagandísticas o videos de desmentidos que suele preparar el Minint. Una imagen vale más que mil palabras, se suele decir, y así abundan las imágenes que dejan al descubierto la precariedad y escasez reinantes en la isla.

A tono con ello, cual elemento demostrativo de la falta de higiene con la que se transportan y tratan los alimentos en Cuba, denunciada una y otra vez, un usuario de Facebook compartió un video en el que se ve cómo se transportan huesos animales, presumiblemente aptos para el consumo humano o animal, en un carretón carente de mecanismos para la protección y la higiene de lo transportado.

“Transportación de los huesos que venden a los esclavos cubanos. No se pierdan este video”, comenta en su post el usuario Manuel Rubio, quien subió el referido material.

Mientras filma al carretón, que va sobre un enorme charco de agua sucia, con las consecuentes salpicaduras a los huesos, se escucha decir: “Mira, para que veas cómo es que aquí venden la carne”.

Si bien es evidente que no se trata de carne, los huesos transportados asemejan mucho a los que los cubanos suelen comprar para “dar sustancia” a caldos y potajes. De ser así, los eventuales compradores de los huesos quizás no sepan que esos contienen salpicaduras de agua sucias, así como lamidos de un pobre perro que iba amarrado al carretón.

Quizás los huesos no hayan sido para el consumo, ni humano ni animal, pero, de cualquier manera, la realidad de Cuba está repleta de imágenes similares, y de otras peores.