Habana Abierta triunfa en su regreso a los escenarios cubanos

A pesar de la ausencia en los escenarios cubanos y sus espaciadas reuniones, "Habana Abierta" sigue "viva", haciendo música y con ganas de actuar en Cuba a pesar de las polémicas, porque sus miles de seguidores en la isla "no tienen la culpa de nada y no tienen por qué que pagar los platos rotos".


"Nosotros nunca hemos dicho que se acabó Habana Abierta, porque no se acabó, no nos hemos separado, hemos estado en espera", aseguró Vanito Brown, quien junto a Luis Barbería, Alejandro Gutiérrez, José Luis Medina y Kelvis Ochoa integran la actual alineación de la banda, radicada en sus inicios en España.


La atípica agrupación -"un proyecto de proyectos"- surgió en la década de 1990 como voz de la generación que maduró en medio de una de las peores crisis económicas del país caribeño y sus canciones, pasadas de mano en mano y escuchadas raramente en los medios oficiales, son todavía la banda sonora de muchos cubanos.


"Hace calor en La Habana", "Asere, que volá", "Como soy cubano", "La vida es un divino guion", "La llave", "La novia de Superman", "La natilla" y muchos otros temas se convirtieron en himnos irreverentes que se bailaban en fiestas y se cantaban a coro como una manera de comulgar juntos en rebeldía.


En más de 20 años de carrera, la agrupación solo ha ofrecido cuatro grandes conciertos, uno el mes pasado en la pequeña localidad costera de Gibara (el único fuera de la capital) y tres en La Habana: el primero en 2003, el segundo en 2012 y el tercero hace unas semanas, un regreso que la banda ve como el inicio de una nueva etapa.


En esta presentación, como en las que la antecedieron, el local se quedó pequeño para el público que esperaba ver a "Habana Abierta" en vivo tras casi siete años, y cada canción fue vitoreada y coreada a pesar de que ninguno de sus discos ha sido publicado en Cuba.


"Ese concierto fue electrizante. Una parte del público es más joven que nuestras canciones, eso quiere decir que han trascendido en el tiempo y eso es un mérito. Debemos sentirnos triunfadores y bendecidos", señaló Luis Barbería, uno de los miembros del grupo que regresó a vivir a la isla, donde ha lanzado álbumes en solitario.


Todos coinciden en que "Habana Abierta" se ha mantenido saludable a pesar de los "periodos de espera" en los que cada músico se centra en su propia obra, porque este se alimenta de la "individualidad" que cada cual aporta. "Por eso, en el momento que nos volvemos a ver, esa unión desprende una sensibilidad especial", advirtió Gutiérrez.


"Creo que funciona porque no es un proyecto al uso, no hay un cantante, un bajista, somos individualidades que se juntan y a partir de ahí todo funciona. Es (Habana) 'Abierta' por eso, porque puede haber uno que no esté mañana, dos que no están hoy y estarán mañana", explicó José Luis Medina, que vive y trabaja en España.


La razón de la nueva reunión de la banda -en la que también han estado Boris Larramendi y Pepe del Valle- fue la continua demanda de sus seguidores, no solo en Cuba, sino en países como Argentina, México y sobre todo Colombia, donde ya hicieron una exitosa "primera toma de contacto" con vistas a una futura gira.


"Le tenemos muchas ganas a Latinoamérica, nunca pudimos hacer ese 'crossover' a nuestro mercado natural y es una deuda que tenemos con la música latinoamericana que está dentro de nuestro ajiaco. Le debemos mucho al rock argentino, a la música brasileña", insistió Brown.


Entre los planes inmediatos de "Habana Abierta" está "producir material nuevo en breve" y acortar el tiempo entre sus actuaciones, que aunque, reconoce Gutiérrez, "forma parte del misterio, de esa vidilla que da el no saber cuando será el próximo concierto", no es una "estrategia pensada" sino producto de las circunstancias.


A pesar de la expectativa surgida en la isla ante el regreso de la banda a los escenarios y la alegría por las nuevas presentaciones en vivo, la noticia provocó críticas entre la emigración cubana, sobre todo en Miami, desde donde reprocharon la actitud del grupo, símbolo de irreverencia e inconformismo.


Barbería, Brown, Gutiérrez y Medina coincidieron en que "cantan a los cubanos, a los que se encargaron de divulgar su música y de darle un empujón cuando estaban en Europa y de volverla la banda sonora de sus vidas, así vivan en Cuba, en España o en Miami".


"El arte y la cultura tienen que marcarle la agenda a la política, no es la política la que tiene que marcarle la agenda al arte y a cultura", sentenció Brown, quien insistió en que en Cuba ya "se van desdibujando las líneas entre lo privado y lo público, hay muchas cosas liberándose" y él quiere "participar de esa liberación".


El cantante, guitarrista y compositor radicado en Miami invitó "a la gente de afuera a que venga y se actualice" porque no se puede "vivir con una imagen detenida en el tiempo" de un país que "no es el mismo, ni mejor, ni peor; sencillamente no es el mismo".


"La Habana no tiene la culpa de nada y no tiene porque estar pagado los platos rotos de nadie", dijo en referencia a los miles de cubanos que "esperan con ansias" y "hasta lloran coreando las canciones" en los conciertos de la banda.