Fernando Trueba: “Bebo juró no volver a pisar Cuba hasta que cambiara el régimen”

 

El director de cine español, Fernando Trueba dijo que el célebre pianista cubano Bebo Valdés prometió no volver a Cuba hasta que cambiara el régimen tras salir de la isla en 1959. 

 “Bebo tenía una orquesta, antes de salir de Cuba, con Beny Moré… No, Beny Moré hizo su orquesta imitando la orquesta de Bebo. Los primeros éxitos son ritmos Batanga que había inventado Bebo. Compay Segundo era voz segunda en la orquesta de Bebo. Era un monstruo, tocaba en Tropicana, tocaba en la radio. Hacía películas y se iba a México, tocaba con Lucho Gatica, con Rolando Laserie sobre todo” dijo Trueba al diario español ABC

 “Pero le ocurre ( a Laserie) lo que a Bebo: salen de Cuba juntos en 1959. Y los dos se juran no volver a pisar Cuba hasta que cambie el régimen. Y lo cumple. Él pensaba que la aventura castrista iba a ser de seis meses”, explicó. 

Trueba ofreció las declaraciones a raíz de su trabajo en una colección de seis discos reeditados de Bebo Valdés  en homenaje a su centenario, conformado por los discos El arte del sabor, Suite cubana, El solar de Bebo, Beautiful Music, Bebo y  Juntos para siempre, este último junto al hijo de Bebo y excelso pianista Chucho Valdés.

El proyecto, nacido a partir de un acuerdo entre el sello Calle 54 y Universal Music,  incluye un DVD con el documental Old Man y un DVD con las mezclas del álbum Suite cubana realizadas por Nat Chediak en 2019, así como  un libro de 100 páginas con textos y fotos del archivo de Fernando Trueba. 

El cineasta, con un Oscar a la mejor película de habla no inglesa, “Belle epoque” (Ariadna Gil) en 1993, y con nueve premios Goya en el 92, recordó cómo fraguó su amistad con  Bebo desde que lo invitó a participar en su película Calle 54, junto a otros reconocidos músicos latinos como Paquito de Rivera, Michel Camilo, y Chano Domínguez. 

“De Bebo, me hago amigo cuando lo invito a participar en la película. Y a partir de ahí se me complica la vida porque esa amistad fraternal y maravillosa con Bebo va a resultar en un montón de discos y películas”, dijo.

“O sea que es un viaje que empieza en Calle 54 y llega hasta Chico y Rita, además de estos discos, como nueve que hacemos juntos. Además, Bebo participa en El Milagro de Candeal, en El embrujo de Shangai, estamos enredados disfrutando de nuestra amistad, inventándonos discos, primero para enseñar a Bebo la belleza de que era capaz cada vez que tocaba. Y luego, por el puro disfrute egoísta de pasárnoslo bien y estar juntos”, expresó Trueba. 

Bebo Valdés salió de Cuba y se asentó más tarde en Suecia donde su carrera se mantuvo en silencio  Trueba explica los pormenores que llevaron a Bebo a tomar esa decisión luego de abandonar la isla cuando triunfo la revolución de Fidel Castro. Al salir de Cuba, la censura se volcó sobre la música de Bebo cuyo nombre difícilmente se pronunciaba  en los medios oficiales.

“Él tenía muchos amigos que se habían ido antes de la revolución. Chano Pozo se había ido. Cándido estaba tocando percusión con Charlie Parker. Chombo Silva, un saxofonista buenísimo. Y Bebo, en un momento pensó que lo lógico para un músico como él era Estados Unidos, pero se había casado con una joven sueca, con Rose Marie, y entonces ocurren las protestas y el asesinato de Kennedy, y Bebo piensa: “Con esta rubia, no podemos salir a la calle”. Decide irse a Suecia. Y allí, de alguna manera, sepultó su carrera: cuarenta años tocando en el lobby de un hotel”

En su homenaje a Bebo el cineasta destaca dos anécdotas relacionadas con el anclaje del pianista en Cuba, a pesar de la situación de censura que cercaba su trabajo. 

En este proyecto “está Bebo en todos los formatos, hay dúos, tríos, nonetos, big band, solo piano. Uno es a dúo con el violinista Federico Britos, uruguayo pero que ha tocado mucho en Cuba con Cachao, y que tocó con Piazzola en Argentina. Hay un momento en Cuba en que mencionan su nombre… Eso fue en el teatro Carl Marx, le pasó a Chucho Valdés, cuando, al mencionar el nombre de su padre, las mil quinientas personas se pusieron de pie y rompieron a aplaudir. Ocurrió después de Lágrimas negras, que es el gran éxito de Bebo en Cuba”, recordó.

En otro momento se refirió a un hecho muy curioso que vivió en las calles de La Habana.

 “Un día, me subo a un taxi y el taxista lleva Lágrimas negras. Yo no digo nada, y empieza a contarme el disco. Y yo, «Ah, sí, sí». Y sigue todo el trayecto. Entonces llega un momento en que ya no podía más y le digo: «Mira, déjalo ya, soy el productor». Se gira, me mira así: «¿Está usted hablando en serio?». Entonces, en vez de decirme «qué bien», me suelta: «¿Usted conoce a Bebo?» (risas). Digo: «Hombre, claro, si soy el productor». Ah, y me dice: «Yo entiendo que no quiera venir a Cuba. Pero dígale que aquí le queremos mucho y le esperamos con los brazos abiertos”, dijo a ABC. 

Bebo Valdés ( Quivicán, 1918- Suecia, 2013) es uno de los músicos cubanos más importantes de todos los tiempos y es considerado un pionero del jazz afrocubano. Su forma magistral de tocar el piano quedó grabada en discos como El arte del sabor, Bebo rides again y Lágrimas negras, este último junto al cantaor español Bebo El Cigala.  

Tras décadas de censura, su nombre fue retomado en la prensa cubana en años recientes y en 2010  El Festival del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana le rindió homenaje con la exhibición de Chico y Rita de Trueba con música de Bebo.

En el año de su centenario  Chucho Valdés, le realizó un tributo a su padre en su natal Quivicán junto a otros artistas de la isla.