Al fin, un gesto favorable con la mansión de los Loynaz

El pasado 12 de febrero, casi cincuenta años después de la muerte de Carlos Manuel Loynaz (hermano de Dulce María), el último miembro de la familia que residió en la estancia conocida popularmente como la Casa de los Loynaz, el proyecto de colaboración Cuba-España “Habitar el gesto” concluyó las reparaciones exteriores de uno de sus inmuebles.

En octubre de 2019, coincidiendo con el festival de Teatro de La Habana, Santiago Cirujeda, un arquitecto social español y su equipo de Recetas Urbanas, (proyecto patrocinado por Siemens-Stiftung y Naves Matadero) acordaron intervenir en los espacios del entorno habanero para trabajar con los vecinos del inmueble localizado en la calle Línea Nº 1104, entre 14 y 16, en el Vedado. 

Luego de limpiar los jardines, tomar fotografías y desembalar el contenido de dos contenedores TEUs procedentes del puerto del Mariel, estudiantes de la facultad de arquitectura del Instituto Superior Politécnico CUJAE y alumnos de la escuela taller "Gaspar Melchor de Jovellanos" de la Oficina del Historiador, en cooperación con los vecinos, ensamblaron andamios, repararon una parte considerable de los revoques y reforzaron algunos puntales y barandas de madera.

Aunque se trató de una modesta reparación por las limitaciones de recursos —esta empresa no integra el proyecto Corredor Cultural calle Línea con financiamiento de 15 millones de euros—, el hecho de que una institución extranjera se preocupe por reanimar un entorno cargado de historia insufla un soplo de esperanza para los vecinos y los  interesados en la vida y obra de la familia que dio albergue eventual, durante su estancia en la isla, al poeta español Federico García Lorca.

Programado para finalizar este mes de febrero, coincidiendo con la Feria del libro de la Habana, el proyecto “Habitar el gesto”, fue clausurado con la interpretación de un performance de la compañía teatral el Ciervo Encantado, la entrega de diplomas a los participantes y la donación de andamios y herramientas  a la escuela taller "Gaspar Melchor de Jovellanos".

De ahora en los adelante, la continuidad de las reparaciones dependerá del interés del gobierno, pues existen varios proyectos arquitectónicos para remodelar la estancia y convertirla en Centro Cultural. Y, pese la indiferencia de la Oficina del Historiador, los artistas seresisten a olvidar el legado histórico de los Loynaz, con la interpretación de performances en sus locaciones y la develación de una tarja en memoria de Dulce María Loynaz y su novela Jardín.

En 1992, la escritora cubana fue galardonada ayer con el Premio Cervantes de literatura en lengua castellana.