Cuba devuelve fugitivos de la justicia a EEUU... cuando le conviene
Cuba devuelve algunos prófugos a Estados Unidos y protege a otros; casi siempre son miembros de grupos terroristas radicales
James Ray asesinó a varias personas
 

Prófugos de la justicia estadounidense se esconden en Cuba, a veces amparados por las autoridades cubanas y en otras ocasiones sin que estas lo sepan, lo que provoca una relación tensa entre Washington y La Habana.

La política determina si los dos gobiernos hostiles colaboran o no en la persecución de los prófugos de la justicia. El mes pasado el asesino James Ray, acusado por las autoridades de Nueva Jersey de matar a su novia y a la madre de su hija en 2018, fue apresado en Cuba.

El Ministerio de Interior (MININT) captó imágenes de Ray en el aeropuerto de la capital luego de que el FBI emitiera una alerta internacional de búsqueda y captura contra él. Los cubanos decidieron ponerlo a disposición de la justicia estadounidense.

Según altos oficiales del MININT entrevistados por la cadena NBC, la cooperación en la captura de criminales conviene a las dos naciones por razones diferentes. Primero, por el objetivo de hacer justicia. Segundo, porque así mantienen un vínculo mínimo que en un futuro podría servir para fortalecer las relaciones bilaterales, históricamente hostiles.


Sin embargo, algunos prófugos encuentran refugio en Cuba, que los llama “luchadores por los derechos civiles”.

Es el caso de William Morales, miembro de las Fuerzas Armadas de Liberación Nacional (FMLN) de Puerto Rico, grupo autodenominado marxista-leninista, que perpetró más de 100 atentados con bombas fabricadas en su mayoría por él. Fue condenado a 99 años de presión, pero vive tranquilamente en La Habana.

La más conocida es Joanne Chesimard, única mujer en la lista de los 10 más buscados por el FBI. Chesimard era miembro del extremista Ejército Negro de Liberación; en 1977 fue encontrada culpable del asesinato de un patrullero de carretera. Tras escapar de la cárcel reapareció en Cuba, donde reside desde 1984.

El último caso fue el del millonario Joseph McAfee, quien llegó a Cuba huyendo de la policía de EE. UU. desde Bahamas, a donde había llegado en enero de 2019 huyendo de una acusación de evasión de impuestos en su país.

El excéntrico millonario, especialista en seguridad informática y creador del antivirus que lleva su nombre, ofreció colaboración en materia financiera al gobierno cubano, el que al parecer no lo tomó muy en serio, debido a sus extravagancias.