Cienfuegos no cree en precios topados

Aquí nadie cree en precios topados. Eso fue una medida que sacó el gobierno para callar un poco a las personas que saben que están sucediendo cosas malas en Cuba, dice un transeúnte.
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Sobre las seis de la tarde, en la piquera de las máquinas hacia Santa Clara y Cruces, ubicada en la ciudad de Cienfuegos, no se encuentra un auto de alquiler que respete los precios topados establecidos por el Gobierno.

A esa hora comienzan a pasar autos privados cuyos choferes se burlan de las personas desamparadas que necesitan llegar a sus destinos. A partir de las 4:40 de la tarde, hora en que tiene planificada su salida el tren Cienfuegos-Santo Domingo, los autos de alquiler se convierten en la única opción de los rezagados. Pero entonces comienzan a subir los precios.

Una máquina a Cruces, en horario normal, tiene un costo de 25 CUP por pasajero, un precio alarmante para los 32 kilómetros que separa al municipio de la cabecera provincial. Los autos a Santa Clara deberían tener un precio de 50 CUP, pero esto, claro está, no se respeta a partir de aproximadamente las cinco de la tarde.


“Hace unos días comenzó una pelea aquí -cuenta Alina, una señora que viaja diariamente a Santa Clara-. Alrededor de 80 personas esperábamos que llegara un carro y cuando apareció uno con capacidad para 12 personas se formó el ‘entra y sale’, porque a esa hora nadie respeta la cola”.

Jesús Suárez, residente del municipio Ranchuelo, en la provincia de Villa Clara, contó que la piquera donde aparcan los autos rumbo a Santa Clara cuando un chofer decidió cobrar 70 pesos por el viaje y los estudiantes de la Universidad de Ciencias Médicas se molestaron. El hombre incluso sacó un machete.


“Aquí nadie cree en precios topados. Eso fue una medida que sacó el gobierno para callar un poco a las personas que saben que están sucediendo cosas malas en Cuba, pero la gente tiene miedo a denunciar lo mal hecho”, dijo Alina.

El pasado 5 de agosto el Gobierno hizo públicas las resoluciones 301 y 302 del año 2019 en las que estableció precios topados para productos agropecuarios, alimentos y el transporte público.

Al decir de las personas entrevistadas, a veces los choferes juegan con la situación de ellos o se burlan. “Ellos se ríen en nuestra cara diciéndonos que va a llover y que nos va a agarrar el agua en la parada esperando algo más económico”.