Una vez por semana se podrá comprar en tiendas de La Habana
El sistema Portero escanea el carné de identidad de los compradores, y no puede pasar nuevamente hasta transcurrida una semana
Una vez por semana se podrá comprar en tiendas de La Habana
 

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En otros países no entenderán, pero en Cuba, específicamente en La Habana, las autoridades del régimen anunciaron que solo se podrá comprar una sola vez por semana en las tiendas.

Según publicó el periódico oficialista Tribuna, el sistema Portero escanea el carné de identidad de los compradores, y no puede pasar nuevamente hasta transcurrida una semana.

Irene Abreu Izquierdo, quien lidera el llamado grupo "Lucha Contra Coleros (LCC)" en Cotorro, comentó a ese medio que "esa medida no le impide si usted, por ejemplo, hoy compró pollo y mañana sacan aceite, adquirir esa nueva mercancía, pues el escáner identifica a partir del producto comprado".

Si usted quiere aceite,venden pollo también en el establecimiento, y ya usted compró este último producto hace menos de una semana, se le permite adquirir solamente el aceite.

Además, la directiva del régimen dijo que "las funciones del escáner van más allá del control de las colas", pues mediante este sistema controlarán a los deudores de la Oficina Nacional de la Administración Tributaria (ONAT) y de multas.

El gobierno cubano y los medios oficialistas llevan semanas recrudeciendo sus ataques contra los llamados coleros, que no son más que seres humanos que revenden artículos para sobrevivir; quien no quiera comprarles puede hacerlo, no es obligado.

A inicios de esta semana, un artículo del estatal Juventud Rebelde volvió a  tildar a los coleros como un virus, comparándolos con la pandemia actual. 

Bajo el título: El «colerovirus» sí tiene cura, el periodista Norland Rosendo intenta justificar los problemas actuales de desabastecimiento culpando a los coleros-acaparadores-revendedores, como él los llama.

El texto en cuestión comienza exhortando a los cubanos a odiarse entre ellos, a difamar unos de otros y a practicar eso que llamamos chivatazo. 

"Los coleros-acaparadores-revendedores son un virus que muta según las circunstancias y las brechas que dejemos abiertas. Deben ser tratados como tal. ¿Qué haría usted si sabe que un vecino tiene síntomas de COVID-19 y los está disimulando? Seguro que toma dos medidas de urgencia: corta el vínculo con esa vivienda y alerta al personal de salud. Con la plaga que ronda los establecimientos comerciales hay que hacer lo mismo", añade.