Suspenden entrega de “autorización temporal” para comprar alimentos y aseo, en el municipio Playa
Sin previo aviso, quedó suspendida la entrega de autorizaciones temporales para comprar, al menos en el municipio Playa. El documento es una tarjeta a través de la cual personas sin residencia legal en La Habana, pueden acceder a las tiendas
Cubanos frente al la oficina del Poder Popular en Playa. Foto: ADN Cuba
 

Reproduce este artículo

Desde este miércoles 16 de septiembre, sin previo aviso, quedó suspendida la entrega de autorizaciones temporales para comprar alimentos y productos de aseo, al menos en el municipio Playa.

El documento en cuestión es una tarjeta a través de la cual personas cuyo carné de identidad no coincide con el lugar donde residen, pueden acceder a los establecimientos comerciales sin salir del municipio.

Su objetivo es organizar y racionar las compras de quienes viven en La Habana, mientras esté vigente la restricción de movimiento aplicada a la ciudad desde el pasado 1 de septiembre para contener la COVID-19.

En la oficina de la Asamblea Municipal de Playa, al menos 40 personas que hacían fila para realizar el trámite, se vieron afectadas por la noticia de la suspensión.

“Ayer fue el cierre de la entrega de autorizos. Estuvimos dos semanas entregándolos. No esperen, que no se van a dar más”, se limitó a decir una funcionaria que no quiso dar su nombre. Añadió que la orden había llegado del Partido Comunista, y que no podía hacer nada al respecto.

Ante los reproches, advirtió que la única persona facultada para aclarar el asunto era la coordinadora de Distribución, Nereida Montes de Oca Hernández, quien nunca se personó en el lugar.

Teresa González, de unos 60 años, lleva meses cuidando la casa de su hermana, que se encuentra en Estados Unidos desde antes del inicio de la pandemia.

“Yo me hice la tarjeta desde que empezó todo esto, pero no había salido a comprar nada –comentó–. Ayer, cuando fui a la tienda, el policía no me dejó pasar porque hay un error en el documento: le pusieron la misma dirección de mi carné de identidad, en Diez de Octubre, cuando debían haber puesto la de Playa. Ahora resulta que, por una falta de ellos, yo no puedo comer”.

El esposo de Alina Quiñones está inscrito en San Miguel del Padrón, aunque viven juntos hace más de diez años. “Cuando dijeron que la cuarentena era por 15 días pensamos que nos iba a alcanzar con la comida que teníamos, pero ahora que la extendieron por otros 15 días es imposible. Necesitamos poder comprar los dos”.

Una nota en Tribuna de La Habana sobre el funcionamiento de este trámite en el municipio Plaza de la Revolución, explica que, a través de los delegados y coordinadores de los Comités de Defensa de la Revolución (CDR), se realizó un levantamiento de casos. “Si los ciudadanos no se encuentran certificados en el levantamiento, pueden acudir a las oficinas acompañados por el jefe de núcleo del lugar donde viven”.

El texto del periódico oficialista afirma que para adquirir estas tarjetas no es obligatorio presentar documentos como la propiedad de la vivienda y la libreta de abastecimiento, pues solo se necesita verificar dónde vive realmente el solicitante.

En Playa, sin embargo, el proceso marchó de otra manera. Muchos de los presentes afirmaron que habían acudido en más de una ocasión a la oficina, pero no pudieron completar la gestión, pues les exigían la propiedad, la libreta y hasta una carta del CDR firmada por el delegado de la circunscripción.

Susana, de Mayabeque, es estudiante y vive alquilada. No conoce a nadie en su cuadra. Nunca ha visto movimiento “cederista”. Asevera que ha tratado de gestionar la carta, pero que ha preguntado y nadie sabe quién es el delegado de su zona. “No puedo estar esperando a que aparezca. Tengo el refrigerador vacío”, reclama.

José Luis Arango, de unos 30 años, cuida a dos ancianos con discapacidades físicas. “Yo tengo mi autorizo, pero necesito comprar lo que les corresponde a ellos. Estamos comiendo tres de lo que le toca a uno, porque en las tiendas me dicen que la compra es personal”.


Sobre las 11 de la mañana, después de varias protestas frente a la institución, Raúl Macías Sánchez, intendente del gobierno local, insinuó que extenderían el plazo como un favor hacia la población. “Hoy es 16 de septiembre y la cuarentena empezó el día primero. Yo les pregunto, ¿en estos 15 días dónde ustedes han comprado?”, cuestionó.

“Quienes traen la carta del CDR se pueden quedar aquí. Necesitamos ese aval para evitar que se falsifiquen los autorizos, porque se han reportado varios fraudes. Vamos a atender hoy hasta la una de la tarde, y mañana hasta la misma hora”, dijo el funcionario del régimen.

Después, quienes necesiten la tarjeta, cualesquiera que sean sus circunstancias, tendrán que pasar hambre. O esperar que termine la cuarentena. O comprar a sobreprecio. O cometer esos fraudes que los decisores quieren evitar.