Supreme Abjection: “La moda se hace de manera irresponsable”

La rentable imagen del “Che rebelde”, volvió a dar rédito económico por estos días, cuando la exclusiva marca de ropa Supreme la estampó en varias piezas de la colección primavera-verano del 2021
Pieza de Supreme con el rostro del Che
 

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Che Guevara, de enemigo acérrimo del capitalismo a mercancía de lujo. Ese viene siendo, al día de hoy, el recorrido simbólico del guerrillero que combatió en varios países y fusiló en Cuba, en nombre de un “socialismo” que en la isla caribeña parió una dictadura de izquierda.

La rentable imagen del “Che rebelde”, volvió a dar rédito económico por estos días, cuando la exclusiva marca de ropa Supreme la estampo en varias piezas de la colección primavera-verano del 2021. ¿La inspiración? Aquella fotografía que tomó en 1960 el cubano Alberto Korda, reproducida hasta la náusea luego para apuntalar el mito del combatiente por la justicia, que a no pocos ejecutó cuando tuvo una tajada del poder en el castrismo.

Como es habitual, desde febrero Supreme pone en venta, poco a poco, las piezas de su colección y esta semana tocó el turno a las chaquetas deportivas con el rostro del Che, fumando tabaco. Incluso incluyeron la frase “¡Hasta la victoria siempre!”. El comunismo empezará por los talleres de Supreme, pareciera…

Para vestir esos retazos de ideología, habría que pagar a la empresa unos 250 dólares, mediante plataformas como eBay o el sitio web de Supreme.

A los cubanos la nueva “moda” ha provocado vergüenza. “Con mucha tristeza, podemos ver que en ocasiones la moda se hace de manera irresponsable”, escribió en sus redes sociales el artista Julio Llópiz-Casal.
Además, el joven creador publicó una imagen de su serie “Aforismos ensartados”. Se trata de una variación del logo de la marca de ropa, a la que adicionó la imagen de Guevara, y la rebautizó como Supreme Abjection (Abyección Suprema). De esta manera, la “abyección”, que significa bajeza, envilecimiento extremo, pero también humillación, quedó asociada a la figura política y a la marca que la convierte en mercancía.

“Por esto es que habrá que realizar todos los juicios, aunque sean póstumos, que sean necesarios. Las imágenes de hombres responsables por crímenes de lesa humanidad no deberían ser mercancía”, reflexionó la artista, editora y activista feminista Salomé García.

Se sabe que el comunista Ernesto “Che” Guevara ha quedado apenas para ser usado como figura icónica de la propaganda castrista, y para que lo lleven en sus camisetas miles de “progres” que ni lo han leído, ni conocen su polémica historia de lucha violenta por el poder.

Pero no solo sucede en países capitalistas. También en Cuba donde, por ejemplo, hace unos meses fue “vendido” como mercancía depreciada. En la provincia cuya ciudad capital, Santa Clara, fue atacada por el argentino cuando la lucha contra la dictadura de Batista, ofertaron imágenes del Che para quien no teniendo en qué gastar mejor su dinero, las regalase a su progenitor en el Día de los Padres.

 

¿Un asesino en tu camiseta?

Recientemente, la organización Archivo Cuba lanzó una nueva edición del libro Las víctimas olvidadas del Che Guevara, publicado originalmente en 2011. El texto contiene nuevos datos y testimonios sobre la campaña de propaganda del régimen castrista y la KGB para convertir al guerrillero argentino en un símbolo de “justicia social”.

La autora del libro, María Werlau (1959, La Habana), aporta en esta segunda edición una lista actualizada de las víctimas del comunista, originario de Rosario; nuevas imágenes y un testimonio inédito sobre la ejecución sumaria por orden del “Che” de dos hermanos tildados de “chivatos” (delatores).

Werlau expresó a EFE, que “la mayoría de los fusilados no habían cometido ningún crimen, solo el de llevar un uniforme (el del Ejército de Fulgencio Batista)”. Advirtió la escritora, que la KGB y Fidel Castro trazaron un plan para “crear terror con el encarcelamiento y los fusilamientos masivos”.

Para la autora, el Che Guevara fue un hombre “sin piedad, un sociópata” que autorizó en la fortaleza de La Cabaña y la Sierra Maestra casi cien ejecuciones y fusilamientos.

“Querían imponer un modelo totalitario” y la única forma de lograrlo era “infundir el terror en la población”, afirmó.

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Las víctimas olvidadas del Che Guevara, disponible en inglés y español, se precisa, además, cómo cuando estaba al frente de los tribunales de apelación y La Cabaña, “siguió firmando órdenes de ejecución”.

La amplia bibliografía sobre el Che “ha sido tan parca sobre sus víctimas”, que Werlau decidió ampliar esta publicación con material testimonial y fotográfico inédito, sobre el tema.

El libro incluye también, el testimonio del jefe de los servicios de inteligencia de Rumanía, Mihai Pacepa, quien desertó en 1978. Pacepa relata cómo el servicio de inteligencia del régimen castrista y la KGB, tras la muerte del Che en Bolivia (1968), planearon una campaña de propaganda sobre la figura del guerrillero argentino para “dar una fachada revolucionaria romántica al comunismo cubano”.