Siguen las enormes colas para la gasolina: "Yo echo cualquiera"
Un recorrido de ADN Cuba por un CUPET del Vedado reveló la resignación de los choferes cubanos, que ya echan cualquier tipo de gasolina disponible, sin importar las afectaciones que puedan causar en sus vehículos el uso de un combustible diferente al recomendado.
 

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El rostro más visible de la crisis energética por la que atraviesa Cuba siguen siendo las filas zigzagueantes de autos, que se extienden por varias cuadras y que obligan a la gente a esperar hasta cuatro y cinco horas para poder cargar combustible.

La gasolina comenzó a faltar la semana pasada, poco después de que el presidente Miguel Díaz-Canel reconoció que la isla enfrenta un déficit de combustible del que culpó a las sanciones impuestas por el gobierno de Donald Trump.

Un recorrido de ADN Cuba por un CUPET del Vedado reveló el malestar y la resignación de los choferes cubanos, que ya echan cualquier tipo de gasolina disponible, sin importar las afectaciones que puedan causar en sus vehículos el uso de un combustible diferente al recomendado.

"No sé el futuro qué nos depara, no sé qué pueda suceder", dijo Daniel Nápoles, chofer particular, tras cuatro horas de cola. Yo echo cualquiera, la que venga, dijo tras reconocer que ese cambio de combustible puede afectar a su autobús.

"Estamos atravesando una crisis energética provocada por el imperialismo, que próximamente subsanaremos", dijo Humberto Pérez, chofer estatal. "Ese problema está en dependencia de cómo se porten los abastecimientos al país".

 

 

"Se debe organizar un poquito mejor. Existe la crisis, pero también existe la desorganización", opinó por su parte Graciela Núñez, también chofer estatal. "No puede ser que no sepas en qué CUPET puedes habilitar en un momento determinado", se queja.

Nuñez también echa la gasolina "que aparezca", especial o regular, aunque se afecte su motor.

El gobierno ha dicho que el problema es pasajero y algunos de los usuarios entrevistados confían en que la situación vuelva pronto a la normalidad.

"Pienso que en algún momento esto se recupere", dijo ante las cámaras Yosvani González, tras reconocer que se le ha recortado el suministro a la mitad, de 300 a 150 litros mensuales.

El transporte público y los autobuses obreros, así como la flota de automóviles perteneciente a dependencias gubernamentales, son vitales para mover a la población en la isla, donde el parque vehicular particular es escaso o viejo.

"El problema del combustible tiene que nivelarse, de una forma u otra" --declaró otro de los entrevistados.

Por el momento, la única solución que está a la vista son estas colas de varias horas.